Thomas Piketty en su último libro apuesta por una nueva forma de socialismo: participativo, democrático, feminista y ecológico

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El afamado economista francés Thomas Piketty, autor de ‘El capital en el siglo XXI’, apuesta por un nuevo tipo de sociedad que posibilite superar el capitalismo que ha llevado a la humanidad a una crisis civilizatoria que amenaza con la destrucción del planeta. Por ello en su último trabajo bibliográfico propone una forma de socialismo, cuyas características fundamentalmente son que sea participativo, democrático, feminista y ecológico.

Piketty, quien creía en el liberalismo, hoy grita: “¡Viva el socialismo!”

En efecto, ¡Viva el socialismo!, es el título del nuevo libro de Piketty, una crónica fragmentada de la evolución de un pensamiento en materia de economía política. Porque el autor de El Capital en el siglo XXI fue corriéndose, desde los años 90 a esta parte, de posiciones más liberales a un diagnóstico de la globalidad que requiere, más drásticamente, la superación del capitalismo.

La propuesta del economista francés constituye un nuevo ideario que explica a detalle en este libro editado por el sello Paidós, a través de una serie de artículos que durante cuatro años (entre 2016 y 2020) publicó como columnas mensuales en el periódico Le Monde.

En el prólogo el propio Piketty señala que si en 1990 le hubieran dicho que treinta años después iba a lanzar una colección de crónicas titulada ¡Viva el socialismo! “habría pensado que se trataba de un mal chiste”. Pero lo que denomina el hipercapitalismo ha ido tan lejos que lo obligó a cambiar la perspectiva.

Como buen economista, acompaña varios de sus textos con gráficas y tablas, pero también los no iniciados pueden abordar este libro en el que el autor pone en contexto político y social las herramientas que considera necesarias para mejorar la vida colectiva en el planeta.

Piketty analiza las implicancias de los sucesos decisivos de estos últimos años, desde el Brexit hasta la emergencia imparable de China, pasando por los problemas derivados de la pandemia.

Thomas Piketty

¿Es el socialismo el camino hacia una sociedad más justa y más igualitaria?

“No debemos contentarnos con estar “en contra” del capitalismo o del neoliberalismo; hay que estar sobre todo “a favor” de otra cosa. Eso exige ser capaz de definir con precisión el sistema económico ideal deseado para poner en práctica, la sociedad justa que uno tiene en mente, con independencia del nombre que decidamos darle”, sostiene al presentar su libro.

Tras deslumbrar al planeta con El capital en el siglo XXI y mientras rumiaba su consagratorio texto Capital e ideología, Piketty decidió hacerse cargo también del debate público cotidiano de esas mismas ideas. Esa deriva militante del divulgador transcurrió a la par de las revoluciones alumbradas por el feminismo, el ambientalismo y las explosiones de marginados en distintas latitudes. Por eso su prosa no es la de un agitador ni un político profesional, sino la de un académico que intuye con lucidez que el capitalismo ya fue demasiado lejos y decide aportar su saber para desandar ese camino. Los debates que plantean estos artículos son los urgentes para frenar la destrucción rampante del planeta y nuestras sociedades: injusticias de género, tributarias y ambientales, brechas de ingresos y de riquezas intolerables, así como de derechos laborales cada vez más restringidos.

Las alternativas que abre son inusualmente audaces: plan sanitario integral, herencia para todos, impuestos progresivos a las grandes propiedades y multas de carbono. Propuestas estimulantes para encender el pensamiento crítico en un momento histórico particularmente difícil como el que actualmente vive la humanidad con una pandemia a cuestas.

“Hay que pensar en la superación del capitalismo”

A continuación un fragmento de la introducción de ¡Viva el socialismo!

Si me hubieran dicho en 1990 que en 2020 iba a publicar una colección de crónicas titulada ¡Viva el socialismo! habría pensado que se trataba de un mal chiste. A mis 18 años, acababa de pasarme el otoño de 1989 siguiendo por la radio el colapso de las dictaduras comunistas y del “socialismo real” en la Europa del Este. En febrero de 1990 participé en un viaje de estudiantes franceses en apoyo de la juventud rumana, que acababa de deshacerse del régimen de Ceausescu. Llegamos en plena noche al aeropuerto de Bucarest y luego fuimos en autobús a la tristona y nevada ciudad de Brasov, enclavada en el arco de los Cárpatos. Jóvenes rumanos nos mostraron con orgullo agujeros de bala en las paredes, testimonios de su revolución. En marzo de 1992 haría mi primer viaje a Moscú, en donde vi las mismas tiendas vacías y las mismas avenidas grises. Había logrado infiltrarme en el bagaje de un coloquio franco-ruso titulado Psicoanálisis y ciencias sociales, y con un grupo de académicos franceses algo perdidos pude visitar el mausoleo de Lenin y la plaza Roja, donde la bandera rusa acababa de sustituir a la soviética.

Nacido en 1971, pertenezco a una generación que no tuvo tiempo de dejarse seducir por el comunismo y que se hizo adulta constatando el fracaso absoluto del sovietismo. Como muchos, en la década de 1990 fui más liberal que socialista, orgulloso como un pavo real de mis observaciones juiciosas, desconfiaba de mis mayores y de los nostálgicos, y no soportaba a los que se negaban decididamente a ver que la economía de mercado y la propiedad privada eran parte de la solución.

Hete aquí que, treinta años después, en 2020, el hipercapitalismo ha ido demasiado lejos. Ahora estoy convencido de que hay que pensar en la superación del capitalismo, en una nueva forma de socialismo, participativo y descentralizado, federal y democrático, ecológico, mestizo y feminista.

Estas columnas, completadas con gráficos, tablas y textos adicionales del autor, y que conforman una síntesis del pensamiento de uno de los economistas más importantes de nuestro tiempo, reflexionan sobre cómo el verdadero cambio, el «socialismo participativo», sólo se producirá cuando los ciudadanos recuperen las herramientas que les permitirán organizar su propia vida colectiva. Además, suponen un exhaustivo repaso a todas las grandes cuestiones de índole económica, política y social de los últimos tiempos, desde el funcionamiento de la UE, el Brexit, el incremento de la desigualdad, la pujanza de China y los nuevos ejes del poder mundial o la crisis sanitaria más reciente y económica provocada por la pandemia del coronavirus.