Suspender pago de la deuda pública y que asuman capitalistas costo de la lucha contra el Covid-19

POR ERIC TOUSSAINT

Es evidente que estamos viviendo una crisis sanitaria mundial que requiere acciones muy fuertes, que salen de lo cotidiano y de las políticas normales de los gobiernos.

El problema es que los bancos centrales y los gobiernos están actuando como si quisieran modificar todo, y en realidad no cambian nada. Todo queda igual con el mismo nivel de injusticia producido por la dominación de clase y el sistema deuda.

Para financiar una respuesta a la crisis sanitaria y económica se contraen más deudas siguiendo el mismo modelo que generó la crisis financiera y económica (2007-2008). O sea, los bancos centrales compran deudas soberanas y privadas a los grandes bancos privados, en lugar de otorgar directamente préstamos a los poderes públicos para que puedan enfrentar la situación.

Por lo tanto, debemos hacer propuestas como las siguientes:

Primero: hay que suspender el pago de la deuda soberana, y no importa que ésta sea legítima o ilegítima, legal o ilegal. Estamos en una situación en la que se debe aplicar el criterio de derecho internacional llamado “estado de necesidad”, de “fuerza mayor” o incluso de “cambio fundamental de circunstancias”. Ya que cuando un país, o cuando un gobierno, se enfrenta a una situación en la que la vida de su población está en peligro, sus obligaciones comerciales internacionales no tienen por qué ser respetadas o ejecutadas.

Por consiguiente, se puede suspender el pago de la deuda y así poder reorientar los ingresos del Estado hacia los gastos que responden a la crisis sanitaria y económica.

Segundo: es fundamental implementar un impuesto sobre el patrimonio de los más ricos, y también sobre sus ingresos. Estamos hablando de un sector pequeño de la sociedad, del 1% al 10 % que reciben los ingresos más elevados. Pero tendría que ser un impuesto alto, yo diría de entre un 15 % a un 20 %. Sería un impuesto único, excepcional para combatir la crisis y para generar ingresos muy importantes que permitieran realmente responder a una situación crítica, para poder hacer inversiones importantes en el sistema de salud y ayudar a las víctimas de la crisis.

Y hay que relanzar la economía pero bajo otro sistema. No se trata de relanzar la economía para que funcione como lo ha hecho hasta ahora. Por supuesto, hay que ayudar a las pequeñas y medianas empresas y también a los microempresarios. En general es gente muy endeudada. Pero es vital que la reorganización de la producción se base en los circuitos cortos.

Por otra parte, habría que requisar a la industria farmacéutica. Para mí, hay que continuar las acciones con la expropiación a los capitalistas accionistas de los bancos. Se puede indemnizar a los pequeños accionistas pero hay que expropiar sin compensación a los grandes accionistas y socializar los bancos. Y por último, los bancos centrales deben conceder créditos a los poderes públicos con un tipo de interés del 0 %.

Todas ellas son medidas fundamentales. Se podría añadir que se tendrían que suprimir los gastos militares, suntuarios, y postergar las inversiones en grandes infraestructuras que no sean esenciales a corto o mediano plazo.

Para terminar: remarcar que la participación ciudadana es absolutamente fundamental en una auditoría de la deuda. Aunque dije que se puede suspender el pago de la deuda, sea ésta ilegal o legal, legítima o ilegítima, finalmente será necesario saber si hay que repudiar o anular deudas, más allá de la suspensión de pagos. Y para poder hacer esto es necesario auditar con participación ciudadana, de manera de determinar si la deuda es ilegítima, odiosa, insostenible e ilegal.

Recordemos que una deuda es odiosa si se contrae en contra del interés de la población y los prestamistas conocen esa situación. Una deuda es ilegítima si se contrae para favorecer los intereses particulares de una minoría privilegiada…

Este es, en pocos minutos, mi punto de vista, expuesto para arrancar el debate.

http://www.cadtm.org/