‘Multistakeholder’: otro eufemismo neoliberal para ocultar su alcance de privatizar el Estado en favor del capital especulativo y las grandes corporaciones

CRONICÓN.NET /

El modelo económico neoliberal está lleno de eufemismos, como gobernanza, gobernabilidad, globalización, flexibilización laboral, outsourcing, entre muchos otros términos que hoy hacen parte del sentido común y de la jerga mediática y cuyo único propósito es ocultar su verdadero alcance que no es más que la preeminencia del capital sobre el ser humano, su rendimiento a cualquier precio y el afán de codicia y ganancia a costa de birlar las garantías sociales y los derechos humanos de la población trabajadora.

Dentro de esta argot hace parte también el término ‘multistakeholder’ que se define como un modelo multisectorial sustentado en acuerdos de múltiples partes interesadas de carácter empresarial que apuntan a la privatización del Estado mediante nuevas modalidades de reingeniería social, política y económica, para lo cual las ONG y la falsamente denominada “sociedad civil” en su interpretación más regresiva y los intereses corporativos juegan un papel esencial.

El investigador social, periodista y escritor argentino Javier Tolcachier, editor de la Agencia Internacional de Prensa Pressenza en entrevista concedida al programa virtual Continentes y Contenidos, explica detalladamente los alcances del ‘multistakeholder’.

Tolcachier precisa que ‘multistakeholder’es un esquema de participación, por lo menos participación teórica que se generó a partir del año 2000. En castellano se traduce como multisectorialismo o sistema de múltiples partes interesadas, es decir, es lo que se imaginó en un comienzo como la posibilidad de ampliar la participación en asuntos de gobernanza global. Lo que compete normalmente a los Estados, ampliar su participación a otros tipo de organizaciones interesadas. Inicialmente, las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos abrazaron con entusiasmo esta posibilidad porque les permitía cooperar de alguna manera, incidir, aportar a estos asuntos que normalmente eran de exclusivo dominio de los Estados en el sistema de Naciones Unidas. Sin embargo, lo que ha sucedido es que este multistakeholder se ha convertido en un multi take holding. Esta es una palabra nueva, es decir se trata de un «toma todo» porque en vez de las organizaciones de base tener una incidencia real, las empresas y las corporaciones comenzaron a cooptar el sistema y con su poder de compra, con su poder económico, con sus fundaciones, con sus oenegés a sueldo, han tergiversado esta posibilidad y se han convertido en factores dominantes de la gobernanza global. Aunque esto suene a conspiración, es lo que sucede y está profusamente documentado”.

La banca siempre gana

Para el editor de la agencia Presenzza, este modelo funciona como un casino en el que “el sector de la banca siempre gana, salvo que los pueblos se decidan a que eso no suceda”.

Explica que en la reciente versión del Foro Económico Mundial en Davos se abordó este tema acuñando un término que es el capitalismo de múltiples partes interesadas. “Con esto promueve la reconversión capitalista, colocando un envoltorio amable, un envoltorio propagandístico, relacionado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la agenda 2030, o sea, es si uno lo mira desde lejos que esta gente, estos empresarios, estos poderes económicos fácticos no democráticos, no electos por nadie quieren hacerse cargo de la gobernanza global, de todo lo que tiene que ver con la crisis climática, la educación, las brechas en la salud… Es decir, todo lo que ellos mismos han generado, porque esto es una continuidad del modelo neoliberal de los años 80 y los años 90, que ha sido reformateado, con algunas palabras nuevas e incluyendo temas que estaban en su momento relacionados con la responsabilidad social empresarial, que habitualmente es mucho más cercana a la irresponsabilidad social. Entonces, esta es una continuidad de ese esquema que las empresas, las corporaciones teóricamente, según el Foro Económico Mundial son las capacitadas para hacerse cargo de la sociedad por su supuesta eficacia; que en realidad nuevamente hay que decir, es absoluta ineficacia por la cantidad de hambre que hay, por la cantidad de pobres que hay. En fin, por todo el lío que ellos mismos han generado. ¿Cómo pueden estas partes interesadas en las ganancias de sus empresas, que además les rinden cuentas a sus accionistas por esas ganancias, encargárseles a este tipo de organizaciones el resguardo del bien común? Es totalmente ilógico, no es democrático, no los conoce nadie, nadie los votó”.

Secuestro del Estado mediante supuesta asociación público-privada

El ‘multistakeholder’, en definitiva, constituye una prolongación del modelo neoliberal bajo el techo de una supuesta asociación público–privada que en realidad es de partes muy disímiles, afirma Tolcachier.

Es decir, “en una sociedad está claro que tiene que haber cierta paridad entre los componentes para que unos no decidan sobre los otros. Es como si llegasen Google, Amazon o Facebook a un país del África, cuyo presupuesto estatal es quizás una décima parte de lo que representan estas empresas o una centésima, y entonces le proponen al gobierno, por ejemplo, en el campo de la educación, una serie de paquetes educativos y encima le hacen descuento o se lo dan gratis por cierto tiempo, para que después los Estados compren la versión premium. Más allá buscan que los Estados instalen su modelo tecnológico cerrado, es decir, impenetrable para otros. Y sobre ese modelo tecnológico vayan vendiendo otros productos porque el Estado en cuestión ha quedado cautivo de esa lógica tecnológica, agregándole a eso que después muy seguramente se endeuda, porque lo presionan con el tema de la brecha de infraestructura y conectividad”.

Esto lleva a que el Estado deba hacerse cargo de la empresa, a través de una conectividad universal, que tiene obviamente un costado positivo, pero con la ventaja de que el privado pueda hacer sus negocios con toda la población. “Entonces, el Estado queda endeudado, las empresas hacen su negocio y queda instalado un modelo tecnológico pro-empresarial con una lógica de mercado que en definitiva, después no va a favorecer ninguna de las cosas que promete”. Ejemplo de ello, precisa Tolcachier, es la educación. “Hay un material que se llama ‘Futuro de la educación’, que es promovido actualmente por la Unesco, el cual tiene como función pensar la educación del futuro. Por supuesto que mucho de ello para esta gente no tiene que ver con reparar los grandes problemas educativos de nuestras sociedades que tienen relación con la pedagogía, la concepción del ser humano, las desigualdades en la misma sociedad; si no, simplemente con conectarse a la red. Es más, en este Foro Económico Mundial de hace unos días se promocionó un modelo de aprendizaje virtual, es decir, con este metaverso que impulsan varias empresas, no sólo Meta. En estos lugares de aprendizaje virtual lo que se busca es que los niños entren ahí a ver kioscos educativos armados por ellos, donde se les va a decir cómo funcionalizar su vida, cómo ser una salchicha más, o una anchoa más enlatada en el modelo de mercado y de trabajo que ellos quieren. O sea, que es toda una mentira, es toda una propaganda, que intenta salvar al capitalismo, encontrar nuevos nichos de negocios y nuevamente someter a la mayoría de la población”.

Abogar por participación ciudadana y democracia, la alternativa

Para enfrentar los ardides del neoliberalismo y el afán de lucro del gran capital especulativo a través de sus megas corporaciones, Tolcachier puntualiza que en este escenario, “la única receta útil es la participación para que exista la democracia, para que las tecnologías se democraticen, para que el poder corporativo no pueda avanzar en asuntos que nos competen a todos, lo que tenemos que hacer es actuar todos en esos asuntos. Participar políticamente, socialmente, culturalmente, como a cada uno le salga, incluso espiritualmente, para contrarrestar esta tendencia que es degradante de la dignidad humana. Degradante de la enorme potencialidad de los pueblos. Y por supuesto, hay que, por ejemplo, en el campo tecnológico desechar lo que son estas tecnologías corporativas, aunque parezcan cómodas, hay que usar herramientas libres que son igualmente buenas que las otras, con la diferencia que nadie te espía, nadie te vigila, hay que investigar un poquito más de estos asuntos, entender cómo impacta en tu propia vida. Porque eso es lo esencial, cuando uno comprende que esto te afecta personalmente. Como por ejemplo la tendencia de las grandes corporaciones de contratar gente joven en los países en desarrollo que le sale mucho más barato que los programadores en los países del norte. Esto afecta el mercado de trabajo, toda la cantidad de gente que anda hoy en moto o en bicicleta o incluso a pie repartiendo bolsitas de comida, sin ningún tipo de Seguridad Social. Este es un modelo ideado por ellos que nos afecta directamente y por eso es que tenemos que tomar las riendas en el asunto, alfabetizarnos digitalmente, entender cómo funciona este modelo nefasto y unirnos. Organizarnos y apoyar a aquellos movimientos, aquellas organizaciones que promueven un desarrollo tecnológico soberano y justo”.