Las fuerzas especiales en la estrategia militar estadounidense

CARLOS LANZ RODRIGUEZ /

Documento prospectivo Joint Vision 2020, en el que se desarrolla conceptualmente lo que se entiende como “Doctrina Conjunta”, adoptada por las Fuerzas Militares de Estados Unidos.

Doctrina conjunta y Estrategia de Amplio Espectro

A través de la historia se ha demostrado que el concepto de “conjunción” representa la verdad histórica de que ni el poder aéreo, ni el terrestre, ni el marítimo ganan guerras por sí solos. La conjunción es una cooperación constante que busca la coordinación permanente  utilizando eficiente de los medios disponibles y las capacidades de cada fuerza.

  • La coordinación se da no solo en los niveles de más alta jerarquía, sino que se presente en el nivel operacional y táctico,
  • Premisa básica de que actuando al unísono, los resultados son mayores y el costo relativamente menor.
  • Un esfuerzo único y concentrado, mucho más que un apoyo mutuo entre las fuerzas requiere interdependencia y aprovechamiento al máximo de todos los componentes.
  • La acción conjunta combina  capacidades, maximizando las fortalezas . minimizando las vulnerabilidades.
  • Interoperatividad, que permite la unión conceptual, y física de las diferentes fuerzas que deben ser empleadas en el amplio espectro

Estos efectos sinérgicos de la doctrina conjunta, constituye parte esencial de la actual Estrategia de Seguridad Nacional de los EE.UU., lo que ha conducido a cambiar la forma de hacer la guerra, con nuevos conceptos operativos y formas de organización que buscan lograr el dominio de todo el espectro: esto va desde los aspectos culturales, políticos-económicos, sociales-territoriales, sobresaliendo el papel de las Operaciones Combinadas.

Es en  esa dirección, donde enmarcamos la Estrategia de Amplio Espectro, que articula la simultaneidad del ataque enemigo, la combinación y permanencia de sus múltiples aspectos. Parte de este enfoque lo desarrolla  la investigadora mexicana Ana Esther Ceceña en su trabajo “La dominación de espectro completo sobre América” (Rebelión.30-01-2014).

El concepto de dominación de espectro completo ha sido la clave de transformación en el arte de la guerra y orienta sus modalidades prácticas.

Uno de sus aprendizajes más relevante es el de la aplicación simultánea y sin tregua de mecanismos variados que tiendan a confundir y a la vez a producir resultados combinados mientras agotan, en principio, las fuerzas físicas y morales del enemigo:

  • Con la idea orientadora de “no dejar resquicio al enemigo”, ningún espacio de resguardo, ni un momento para tomar aliento,
  • El mejor medio para desgastar al enemigo es atacarlo sin tregua por todos lados al mismo tiempo; como un ataque de un enjambre de avispas.
  • La mayor novedad de esta concepción estriba en su virtud para articular y dar sentido general único a las estrategias sectoriales, parciales, específicas, temporales y más limitadas que se desplegaban desde diferentes emisores o agentes.

Fuerzas especiales

En la actual guerra no convencional, particularmente en la PROXYWAR, participan un conjunto de fuerzas no regulares, en muchos casos con destacados papeles de las bandas criminales y equipos de las empresas subcontratadas-outsourcing.(Ver más adelante sus connotaciones en la conformación de FUERZAS HIBRIDAS) Estos equipos de acción directa se articulan con diversas fuerzas especiales de los diversos componentes de las fuerzas armadas de los EEUU, dirigidos por el Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC) y conformados por DELTA FORCE, SEAL Team Six  de la marina, Boinas Verdes, Rangers.

Alrededor de estas fuerzas se han formado verdaderos mitos, alimentados mediáticamente por la “Rambomanía” y a pesar de su carácter secreto existe bastante literatura donde se hace una apología sobre sus hazañas, que no es otra cosa que la cultura de la violencia y la muerte técnicamente organizada.

Existe una larga lista de actividades encubiertas desplegadas por estas fuerzas especiales, que han dejado una estela de sufrimiento y dolor por las muertes, heridos, mutilados, disociados psicóticos que han generado en diversas partes del globo. La instancia que coordina las operaciones encubiertas bajo el mando directo del presidente de los EEUU, es el Comando de Operaciones Especiales (JSOC). Este organismo,  se mantiene en un nivel medio de la oscuridad que ni siquiera la CIA maneja. Como organismo ya dijimos que  recibe órdenes directamente del presidente, pero también se coordina con el Secretario de Defensa y es supervisado por una cadena militar de mando único. Como ya anteriormente señalamos, el núcleo de JSOC incluye la Fuerza Delta del Ejército, el equipo de la Marina SEAL 6,  160a Especiales del Ejército de Operaciones del Regimiento de Aviación, y el Regimiento Ranger.

El JSOC planifica y lleva a cabo ejercicios conjuntos de operaciones especiales como ya vimos, integrando al SOG de la CIA. En las fuerzas armadas de los EEUU son  responsables de las misiones especiales: ejecución, planificación, entrenamiento, tácticas de operaciones encubiertas, donde se incluye  el sabotaje, asesinatos selectivos, entrenamiento de paramilitares, ataque a instalaciones militares.

Vamos a reseñar a continuación los trabajos de investigación periodística sobre el ascenso vertiginoso que ha tenido en los últimos años las fuerzas especiales de los EEUU

Según lo describe  el investigador Nick Turse en su web http://www.tomdispatch.com/blog/175790/, las Fuerzas de Operaciones Especiales  de  EEUU están desplegadas en 137 países.

Nacido de una fracasada incursión en 1980 para rescatar rehenes estadounidenses en Irán (en la cual murieron ocho miembros de los servicios de inteligencia de los EE.UU.) el Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. fue establecido en 1987, compuesto de unidades de todas las ramas de los servicios armados.

Un estudio de información de fuentes abiertas revela que en 2012 y 2013, las  fuerzas de Operaciones Especiales de EE.UU. estuvieron  desplegadas entrenando, asesorando u operando con el personal de más de 100 países extranjeros. Es decir, se encontraban en aproximadamente un 60% de las naciones del planeta. Con un personal de 33.000 en 2001, se informa que han alcanzado 72.000 en 2014. (Cerca de la mitad de esa cantidad, se llama en la jerga profesional “operadores con placa”: SEALs, Rangers,  Boinas Verdes, mientras el resto son personal de apoyo.) De hecho, el Comando de Operaciones Especiales ha convertido el planeta en un gigantesco campo de batalla, dividido en numerosos frentes discretos.

La expansión permanente de este comando, con su jerga militar resulta indescifrable para la mayoría de los estadounidenses, en la misma medida en que sus misiones les resultan también secretas.

Alrededor de todo el mundo, se puede encontrar un conjunto de estructuras organizativas de tales componentes: Fuerzas Conjuntas de Tareas en Operaciones Especiales (SOJTFs), Fuerzas Conjuntas Combinadas de Tareas en Operaciones Especiales (CJSOTFs), y Operaciones Especiales Conjuntas de Fuerzas de Tareas (JSOTFs), Comando para Teatro de Operaciones Especiales (TSOCs) así como Comando de Operaciones Especiales. Tales  fuerzas operar en las sombras, en tanto sus misiones y personal se expanden por todo el planeta pero sin que se le preste mucha atención.

Desmontando la mitificación de tales fuerzas (llámese Ranger, Boinas Verdes, Seal Team Six, Delta Force ), es necesario tomar muy en cuenta  las anteriores consideraciones sobre su accionar y organización, es decir, nuestra  insistencia en este tema se dirige a plantear  una  alerta temprana sobre la amenaza que significan para nuestro proceso revolucionario, sobre todo por su vinculación con los planes injerencistas a través de la PROXYWAR impulsada actualmente por la oligarquía colombiana contra Venezuela. Este  proceso está signado por el empleo de fuerzas hibridas donde predominan los equipos de fuerzas especiales, como son la fuerza de tarea conjunta OMEGA, FUDRA-3, combinados con los paracos, BACRIM, narcos, contrabandistas, los cuales en términos más globales, se articulan con sistema de armas convencionales como son los carros blindados, helicópteros, aviones de diversos tipos ubicados en las  bases instaladas por los yankys.

Operaciones encubiertas con fuerzas especiales

Los  EEUU ha potenciado las formas encubiertas de intervención, impulsando un accionar clandestino de fuerzas paramilitares  siendo este un aspecto predominante puesto en práctica por  las fuerzas yankis en las guerras de baja intensidad o guerras no convencionales (“proxy”. de “enjambre”, “híbridas”, “sin restricciones”). Estas  operaciones  pueden incluir acciones tales como el asesinato , el sabotaje , la extorsión , el apoyo a grupos electorales o subversivos, la creación de rumores, la explotación de catástrofe naturales, la tortura , el uso del fraude electoral  .

Estas actividades en  la nueva estrategia imperial se le conoce también como operación negra (del inglés: Black Operation, o también Black Ops en plural) siendo una actividad que generalmente comprende acciones  catalogadas como clandestinas y fuera del  protocolo militar , siendo una práctica contra  la legalidad internacional y la soberanía nacional. Un factor clave   es que se lleva a cabo con gran secreto, en muchos casos sin dejar rastros, ni registros oficiales.

Una operación encubierta o “Black Ops” es una operación planeada y ejecutada para ocultar la identidad de sus autores, tratando de obviar las consecuencias políticas y legales de ella.  Puede ser conocida después de su ejecución,  pero la responsabilidad no será rastreada ni menos probada.

Por el costo político interno y el desgaste en el escenario internacional, los EEUU no asumen la autoría de las operaciones encubiertas y cuando estas resultan  públicas o  son fallidas, acuden a la doctrina de la negación pausible.

En el caso de que las Black Ops se hagan   públicas, los funcionarios de alto rango pueden negar cualquier conocimiento de tal acto o ninguna conexión con los agentes utilizados para llevar a cabo tales actos.

Por ello las operaciones encubiertas o Black Ops encajan en  la  negación plausible, equivalente a darles licencia para actuar de forma independiente.

La responsabilidad del imperio en las Black Ops  se hace difícil de precisar, por el sofisticado sistema de vaguedad institucional y por las explicaciones que se dan plenas de significados ambiguos o alegóricos, sobre todo para eludir la censura política.

En  el seno de la CIA existen diversas instancias operativas responsabilizadas por este tipo de  Black Operation, siendo una de ellas el Servicio Nacional Clandestino (NCS), el cual tiene como fuerza motriz la División de Actividades Especiales, en inglés: Special Activities Division (SAD), la cual actúa como brazo militar de la CIA responsable de llevar a cabo operaciones encubiertas o clandestinas, entre ellas, las paramilitares.

Esta División de Actividades Especiales (SAD) y, más concretamente, su élite Grupo de Operaciones Especiales  (SOG) son empleadas en diversas operaciones encubiertas. El dúo SAD / SOG  son los brazos ejecutores de operaciones políticas y militares del Comité Nacional Clandestino (NSC) de la CIA, en tal sentido, se encargan de   tareas no convencionales que van desde montar un fraude electoral hasta organizar  sabotajes y asesinatos, es decir son los ejecutores del decálogo que esbozamos anteriormente, como parte sustantiva del  Plan de Acción Intervencionista. El Grupo de Actividades Especiales (SOG) es dentro de la SAD responsable de las operaciones paramilitares. Este  grupo como unidad elite, está  considerada como la fuerza  más secreta  de operaciones especiales de Estados Unidos. Desde el ángulo militar, conforman grupos para-militares que se encargan de generar disturbios,  realizar asesinatos selectivos y sabotajes de distintas naturaleza, igualmente desarrollan acciones más ofensivas como ataque a instalaciones militares. La SAD está formada por ex – miembros del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC): DELTA FORCE, SEAL Team Six  de la marina, Boinas Verdes, Rangers.

Subcontratación u “outsourcing de inteligencia” en la guerra no convencional

Bajo la impronta neoliberal, en los EE.UU. se ha privatizado la guerra y corporativizado el Estado. Tal privatización se expresa al interior de las fuerzas armadas y la Comunidad de Inteligencia:

  • Las empresas privadas se han vuelto completamente entrelazada con las actividades más sensibles del gobierno: la inteligencia y seguridad.
  • El “outsourcing de intellygence” ha sido explotadas, usando las operaciones secretas que evaden controles.
  • Sin escrutinio público se emplean paramilitares, mercenarios, contratistas en operaciones encubiertas.
  • Los beneficios incluyen la “negación pausible” en torno al asesinato, la tortura, las desapariciones, el sicariato, la guerra sucia.

Detrás del telón está el poder de los monopolios financieros, los carteles mediáticos, el lobby petrolero y el complejo industrial-militar. Este es el verdadero gobierno en los EEUU en la sombra, donde los  carteles, civiles y militares logran jugosos negocios sin escrutinio público. El proceso de privatización de la seguridad nacional, guiado por la mercantilización, coloca en entredicho la función pública.

Los mercenarios, como alguna vez fueron conocidos, están prosperando; ahora reciben el nombre de contratistas militares privados, con la modalidad de outsourcing, y algunos incluso son subsidiarios de las 500 compañías más poderosas del mundo.  A menudo dirigidos por oficiales militares retirados, entre los que hay generales de tres y cuatro estrellas, los contratistas privados representan la nueva cara del negocio de la guerra. Situados en una línea borrosa que no distingue entre lo militar y lo civil, proveen a los soldados en activo: desde apoyo logístico hasta entrenamiento en el campo de batalla y asesoría militar, tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Estos mercenarios realizan todas las tareas administrativas y logísticas, tales como alimentación, correo, aprovisionamiento de armas y municiones a las tropas, sanidad, construcciones, etc. colaboran en custodia, interrogatorios y torturas a los prisioneros; también realizan tareas de guardaespaldas de personalidades, custodia y vigilancia a cuarteles, convoyes de soldados y otras instalaciones militares, y cumplen tareas de combate, junto a las unidades regulares. Lo hacen desconociendo los derechos humanos, torturando presos, asesinando civiles.

El ousourcing (externalización, privatización) ha tenido lugar en casi todos los aspectos de las labores de inteligencia: acopio de contrainteligencia, operaciones encubiertas-OPSIC.

Muchos de los contratistas, de hecho, son ex empleados de la Comunidad de Inteligencia (IC) y  han dejado la inteligencia militar y  la comunidad de inteligencia, para trabajar en el sector privado.

A través del outsourcing de inteligencia, los EEUU ha potenciado las formas encubiertas de intervención, impulsando un accionar clandestino de una diversidad de fuerzas híbridas ( comando especiales,  paracos, contratistas, pranes, BACRIM, narcos, contrabandistas,)  siendo este un aspecto predominante puesto en práctica por  los yankys en la  guerra no convencional como la “PROXYWAR”, donde se intentan evadir el costo en bajas, el empantanamiento de la intervención directa y frontal, razón que los lleva a utilizar a  terceros actores o fuerzas sustitutas como es el caso del papel de la oligarquía colombiana en la actual agresión contra Venezuela.