‘La reconquista autoritaria’: una investigación que devela la grave amenaza de la derecha global para la democracia y los derechos humanos en América Latina

Los impresentables líderes del neofascismo latinoamericano como el brasileño Jair Bolsonaro, el colombiano Iván Duque, pupilo de Álvaro Uribe, el argentino Mauricio Macri, y el chileno Sebastián Piñera, todos implicados en serias violaciones de derechos humanos durante sus funestos gobiernos.

POR CECILIA GONZÁLEZ /

El sociólogo argentino Ariel Goldstein analiza la influencia y conformación de las alianzas ultraconservadoras y su impacto en la desestabilización democrática y violación de derechos humanos en América Latina.

El autoritarismo y la regresión democrática son posibilidades abiertas en América Latina gracias a la reconversión de la derecha en «una gran familia global» que retoma narrativas de la Guerra Fría y que, con el partido fascista español Vox al frente, revive nociones paternalistas y colonizadoras.

Esta es la premisa central de La reconquista autoritaria. Cómo la derecha amenaza la democracia en América Latina (Marea Editorial 2022), el más reciente libro de Goldstein, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA), en el que analiza la radicalización ideológica que enfrenta la región desde hace varios años y que ha tenido en el saliente presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a uno de sus principales exponentes.

Goldstein, también autor del libro Poder evangélico, advierte que la derecha global era hasta hace pocos años un espacio de trayectorias heterogéneas y culturalmente divergentes, en algunos casos ubicadas hacia el centro, pero ahora, de forma repentina, parece haber encontrado cauces comunes y, sobre todo, se ha radicalizado.

También recuerda que su irrupción en América Latina no es una novedad ya que, durante la Segunda Guerra Mundial, colectivos argentinos buscaron unirse con España y Portugal para «reconstruir la hispanidad» a través de una alianza fascista que prometía neutralidad ante la guerra, proyecto que se vino abajo tras la derrota del nazismo.

Más tarde, durante las dictaduras que prevalecieron en Sudamérica, hubo represiones fascistas en las que participaron italianos como Stefano Delle Chiaie; agentes de la criminal CIA como Michael Townley; o criminales de guerra nazis como Klaus Barbie.

«Las dictaduras estaban alineadas con Estados Unidos y la Operación Cóndor fue una herramienta clave en la persecución conjunta y el asesinato de opositores políticos. Este contexto fue propicio al fortalecimiento de los lazos entre grupos de extrema derecha», explica.

De esta forma, los fascistas y los nazis acorralados en Europa por los crímenes cometidos, encontraron en América Latina un lugar para continuar sus tareas y en donde sus conocimientos sobre estrategias de represión, persecución y asesinato fueron valorados.

Otro de los ejemplos de la cercanía con los fascismos fue la admiración que el dictador chileno Augusto Pinochet le profesó al dictador español Francisco Franco.

El excandidato presidencial neopinochetista de Chile José Antonio Kast junto al líder de Vox, el español fascista Santiago Abascal.

Ideario

Las dictaduras sudamericanas, precisa Goldstein, sostenían que combatían un enemigo interno y que las mayores violencias estaban justificadas para salvar al país de «la subversión» y «el comunismo», así como defender «la libertad», discurso de la Guerra Fría que las derechas de hoy han retomado al designar «un nuevo peligro comunista».

En su agenda también predominan temas de seguridad, culturales, de valores o religiosos, además de que han mutado de una derecha tradicional elitista a una que es capaz de movilizar votantes y realizar actos masivos en las calles.

Uno de los ejemplos más recientes en Argentina, por ejemplo, es el caso del diputado Javier Milei, quien, a pesar de su escasa trayectoria, ya es precandidato presidencial rumbo a las elecciones generales de 2013.

Añade el autor de esta investigación bibliográfica que la sombra de la herencia de las dictaduras y los autoritarismos se ha cernido sobre las transiciones democráticas en la región. El riesgo, latente, hoy es todavía más visible, advierte.

«La pandemia, al acentuar las desigualdades y la ilegitimidad de las instituciones, ha intensificado los reflejos de defensa y temor», considera al detallar uno de los motivos que intensificaron la desconfianza hacia un sistema que, luego de una emergencia sanitaria mundial, dejó un retroceso social y un mayor empobrecimiento.

«El fuerte cuestionamiento hacia las élites gobernantes ha derivado en el descrédito del régimen democrático. Cuando las élites gobernantes y los funcionarios son percibidos como alejados del destino de las mayorías populares, el régimen democrático pierde legitimidad y se vuelven más aceptables soluciones autoritarias y/o outsiders que aparecen con propuestas disruptivas», señala Goldstein.

Ariel Goldstein, sociólogo e investigador argentino, autor del libro ‘La reconquista autoritaria. Cómo la derecha amenaza la democracia en América Latina’.

En este proceso han sido fundamentales los medios de comunicación tradicionales que se dejaron seducir y cayeron en la trampa de promover la política del escándalo y el espectáculo, lo que ha beneficiado a los líderes de la derecha radical.

La democracia ha quedado debilitada, tanto, que en Paraguay, Guatemala, Perú y Honduras, el 40 % o más reconocen que apoyaría a un gobierno militar. La decepción hacia el sistema democrático también se ha reflejado con altos niveles en Brasil, Argentina, Chile, Ecuador.

Hermandad

En medio de ese desencantamiento, la derecha radical emergió en la región, en sintonía con sus versiones de EE.UU. y Europa, y hoy tiene a sus máximas figuras en Bolsonaro y en el excandidato presidencial de Chile, José Antonio Kast.

Si se toma en cuenta a los partidos, a las tendencias más antidemocráticas se suma el uribismo en Colombia, es decir, los seguidores del cuestionado expresidente Álvaro Uribe Vélez; y la derecha en Perú, que tiene en Keiko Fujimori a su principal exponente.

La reconquista autoritaria devela cómo se ha construido una red internacional de la derecha en Occidente que tiene entre sus principales protagonistas a Vox, de España; Ley y Justicia, de Polonia; Hermanos de Italia; Chega, de Portugal; y think thanks vinculados al Partido Republicano de EE.UU.

La novedad de Vox, añade Goldstein, reside en su capacidad de articular alianzas en Europa con los gobiernos de Hungría y Polonia y líderes de la derecha radical en Italia, Portugal y Francia y con los seguidores del estrambótico expresidente norteamericano Donald Trump.

«Todos juntos alimentan la radicalización y unión de la derecha de América Latina (…) Hacen uso de conflictos históricos y culturales propios de cada país, se presentan como salvadores, construyen nuevos enemigos a atacar y canalizan las pulsiones sociales del odio», explica el autor del libro.

Javier Milei, diputado de ultraderecha de Argentina.

Además, Vox se ha acercado de manera particular al bolsonarismo, al uribismo, a la derecha peruana, al PRO, el partido del impresentable expresidente Mauricio Macri, en Argentina; y al Partido Acción Nacional (PAN) de los neoliberales exmandatarios Vicente Fox y Felipe Calderón en México.

Es una región que la ultraderecha española ha bautizado como «la Iberósfera» con base en una idea de la «reconquista» que quiere volver a instalar una noción paternalista y colonizadora en la relación entre España y América Latina.

“Las derechas seducen al prometer el sueño individual de progreso personal, donde la propiedad privada y las posesiones aparecen como la consagración del esfuerzo y el éxito. Las nuevas iglesias evangélicas pentecostales articulan con estos sentimientos en el marco de la caída de instituciones amplias de contención social y de utopías colectivas. De esta modo, se presenta una ‘afinidad electiva’ entre la visión conservadora de la familia y la defensa del libre mercado promovido en las iglesias evangélicas pentecostales y las fuerzas y liderazgos de derecha radical emergentes”, sostiene Goldstein en la introducción del libro.

Este interesante trabajo bibliográfico se torna imprescindible para comprender el avance de las derechas radicales y reflexionar sobre las acciones posibles para frenar la amenaza que representan para la democracia en la región.

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