La crisis del sistema imperial

POR CLAUDIO KATZ

El liderazgo de EE.UU. viene paulatinamente en declive como consecuencia, entre otros factores, de su afectación en lo económico así como por sus fallidas intervenciones militares.

El imperialismo custodia la explotación de los trabajadores y el sometimiento de la periferia, con mecanismos adoptados a las transformaciones del capitalismo. Ese amoldamiento no se ha consumado en la actualidad. El liderazgo norteamericano está socavado por el deterioro económico y los fracasos bélicos. Carece además de la plasticidad que tuvo su antecesor británico para traspasar el mando.

Rusia no participa de ese circuito dominante, pero motoriza la gestación de un imperio no hegemónico, muy distinto al zarismo y a la URSS. El protagonismo de China no es sinónimo de expansión imperial. Sus estrategias defensivas coexisten con una restauración capitalista incompleta, que incluye igualmente la acumulación de beneficios a costa de la periferia. Otras disputas por la preeminencia regional actualizan el status del subimperialismo.

La centralidad de la coerción es diluida por las tesis meramente hegemonistas. El sistema imperial actual diverge de las viejas rivalidades entre potencias y no se clarifica con criterios económicos. Las confrontaciones geopolíticas desmienten la tesis de un imperio global sostenido por clases y estados transnacionalizados.

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