Israel, Hamás y Netanyahu, un cóctel explosivo

POR RODRIGO BERNARDO ORTEGA /

Recorrido cronológico que permite explicar claramente cómo se ha llegado a la actual masacre israelí sobre Gaza, y cuáles han sido las acciones ocultas de Israel, pero especialmente de Benjamín Netanyahu para haber llegado al desastre actual:

Israel y Hamás

1928

Este año, Hasán al Bana un islamista egipcio, fundó el movimiento Hermanos Musulmanes, que es la organización islamista con el mayor número de miembros y cuyo objetivo era enfrentar el desgaste de la tradición de los valores musulmanes, liberar a Egipto de la fuerte influencia occidental y arrebatar a los británicos el control del país, convirtiéndose así en el padre del Islam Moderno.

1960

Hamas comenzó sus actividades en los años 60´s del siglo pasado, dirigidos el jeque Ahmed Yassim, como una extensión del movimiento islámico de los Hermanos Musulmanes que operaban en Egipto y que habían sido utilizados por Gran Bretaña para intentar dañar el gobierno nacionalista de Gamal Abdel Nasser; precisamente por esa razón, en 1.966, Nasser intentó controlar a los Hermanos Musulmanes y procedió a ejecutar a Said Club, uno de los principales intelectuales de este grupo islamista.

En 1967 durante la Guerra de los Seis Días, Israel ocupó entre otros territorios, la franja de Gaza, que anteriormente estaba controlada por Egipto. En contra de lo que hubiera cabido esperar, Israel no procedió a expulsar ni acabar con la rama de los Hermanos Musulmanes.

Los líderes religiosos tradicionales de Gaza advirtieron a los israelíes de que los integristas eran muy peligrosos y que Yassim, cuyas credenciales religiosas discutían, estaba más interesado en la política que en la religión, por supuesto no les escucharon.

Fue un error del que tendrían tiempo de arrepentirse.

La razón de la decisión de Israel de permitir las actividades de Hamas fue que creyó que le serviría como contrapeso frente a la influencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) entre dicho pueblo.

La OLP acaudillada por Yasser Arafat era secular y se inscribía dentro de la dinámica de los movimientos de liberación de la época, pero contaba con un notable respaldo internacional a pesar de perpetrar acciones terroristas.

1970

Durante esta década, Israel siguió apoyando de manera continua a Hamas, permitiéndole que desarrollara una red de asistencia social que no ejecutó el país ocupante. Así, Hamas estableció una red de escuelas, clínicas, una biblioteca y jardines de infancia, inclusive La Universidad Islámica de Gaza, y a su vez, Hamas aprovechó para aumentar su influencia entre los palestinos e imponer una visión más estricta del Islam.

De esta manera Hamas se consagró como una fuerza política en Gaza y en 1.979 Israel la legalizó.

 1980

El general Yitzhak Segev, quien era gobernador militar de Gaza, le comentó a un periodista de The New York Times en 1981 que tenía un presupuesto para facilitar fondos a las Mezquitas y escuelas religiosas que estaban dominadas por los islamistas de Hamas.

En esta misma época, el general Shalom Harari, quien era un oficial de la inteligencia militar israelí, recibió una llamada de los soldados que hacían un control de carreteras en el límite de Gaza: Detuvieron un autobús que llevaba a activistas islamistas con destino a la Universidad de Birzeit, en Cisjordania, su objetivo era diezmar a los miembros de Fatah, el principal grupo de la OLP, y así controlar el centro universitario. “Si quieren quemarse entre ellos, dejadles pasar”, les dijo Harari.

Después de haber estudiado en Egipto y unirse a los Hermanos Musulmanes, Yassim volvió a Gaza con una tarea centrada en la religión y en la fundación de asociaciones benéficas; Los israelíes le autorizaron para que fundara un grupo llamado Mujama Al-Islamiya, el cual se dedicó a crear mezquitas, escuelas y clubes juveniles. Los israelíes lo veían como un peón que les podría ser útil.

Uno de los israelíes que fue testigo de esos hechos fue Avner Cohen, que se ocupaba de los asuntos religiosos en Gaza en los años setenta. “Por mucho que lo lamente, Hamás es una creación de Israel”, dijo a Andrew Higgins, periodista de The Wall Street Journal. Cohen es de los que piensan que ellos podrían haber puesto freno a sus actividades, inclusive en 1984 pidió que se cambiara la política hacia los islamistas, pero sin éxito.

Un clérigo musulmán ya lo había advertido en la década anterior cuando dijo que debían dejar de cooperar con los seguidores de Yassim. “Ustedes van a lamentarlo dentro de veinte o treinta años”, avisó con una sorprendente lucidez.

Ahmed Yassim pasó a dominar el establishment religioso y después la Universidad Islámica de Gaza, donde sus partidarios emplearon la violencia para purgar a los simpatizantes de la OLP.

Los islamistas promovieron un renacimiento religioso.

El número de asistentes a las mezquitas se duplicó entre 1967 y 1987. De las 77 mezquitas que existían en Gaza en 1.967 llegaron a ser 160 en sólo 20 años.

La rivalidad de Hamas con la OLP fue lo que captó el interés de Israel, pues parecían dos entidades antagónicas. Yassim nunca escondió en privado su desprecio por Arafat y llamaba a los dirigentes de la OLP “comedores de cerdo” y “bebedores de vino” para resaltar que no llevaban la vida de un auténtico musulmán.

En Khan Yunis, en el sur de Gaza, los islamistas lanzaron una cruzada contra el pecado en forma de ataques a cafés donde se servía alcohol, cines y tiendas de ropa. Querían impedir que la gente vistiera ropa occidental o escuchara música del mismo origen.

“Cuando veo la evolución de los acontecimientos, creo que cometimos un error”, dijo al periodista Higgins del World Street Journal (WSJ), David Hacham, quien asesoraba sobre asuntos árabes al Ejército israelí a finales de los ochenta y principios de los noventa. “Pero por entonces nadie pensó en las posibles consecuencias”.

Otros que tuvieron funciones similares niegan que Israel financiara directamente a Hamás, aunque reconocen que se le dio vía libre durante un tiempo. Dudan de que hubieran podido frenar la implicación de los islamistas en la lucha política o en el uso de la violencia, la cual era una tendencia que se estaba propagando en todo el mundo árabe.

En 1984, el jeque Yassim fue sentenciado a doce años de cárcel, pero Israel lo liberó al cabo de sólo un año de prisión, al considerarlo todavía una baza útil contra la OLP.

Las ideas que parecen geniales en un momento determinado, pero que se ejecutan sin la menor consideración moral, muchas veces no funcionan y en multitud de ocasiones, como si se tratara de un acto de justicia cósmica, se vuelven sobre aquellos que las idearon, causando sufrimientos indecibles a inocentes.

Semejante realidad debería llevarnos a concluir que la política sin moral es esencialmente dañina y que esa moral no se puede sustituir por una simple propaganda de supuesta superioridad moral

Ese respaldo de Israel permitió que Hamás ingresara al escenario de la gran política mundial en 1988 en el curso de la primera intifada y que lo hiciera mediante el lanzamiento de una carta en la expresamente se negaba a aceptar la existencia del estado de Israel, haciendo real el dicho popular: “cría cuervos y te sacarán los ojos”.

Netanyahu entra en escena

Benjamin Netanyahu

Benjamín Netanyahu es el político israelí más reconocido por el mundo actual, nació en Tel Aviv, ciudad que siempre ha desconfiado de él y es el único Primer Ministro de Israel que nació con posterioridad a la creación del Estado, en su país se le conoce con el apodo de ‘Bibi’.

Su abuelo Nathan Mileikowski era un destacado rabino polaco, ferviente sionista, descendiente de Gaón Vilna, tal vez la mayor autoridad rabínica de los últimos siglos y su abuela era descendiente de Rashi, el más reconocido comentarista de la Biblia y del Talmud. Su hermano Yonatán (Yoni), murió dirigiendo la legendaria operación del aeropuerto de Entebbe en la cual Israel rescató a 99 personas secuestradas por parte de del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), con la colaboración del Gobierno ugandés del dictador Idi Amin, en 1976. Sirvió en la unidad de élite del ejército, Sayeret Matkal, la misma en la que sirvió Yoni, y participó en la Guerra de Yom Kipur, así como en las operaciones Infierno, Regalo e Isótopo, en esta última resultó herido.

1990

Netanyahu en política es el líder más destacado del partido de extrema derecha Likud desde 1993, en ese mismo año mediante los acuerdos de Oslo, Israel accedió a reconocer como interlocutor a la Organización para la Liberación Palestina (OLP), iniciando así el denominado proceso de paz. Hamas se rehusó aceptar a Israel o renunciar a la violencia y se convirtió en la organización más importante de resistencia palestina contra la ocupación, lo cual explica su popularidad hasta el día de hoy.

En 1996, los atentados suicidas de Hamas fueron un factor decisivo en las primeras elecciones tras el asesinato de Isaac Rabin, pues Shimon Peres llevaba en enero una ventaja de 20 puntos en las encuestas para la contienda directa por el puesto de primer ministro frente a Bibi, pero los 3 atentados con un saldo de 60 muertos en poco más de una semana en febrero y marzo enterraron las aspiraciones de Peres y de la izquierda. Con un 50,5 % de los votos, Netanyahu ganó en mayo por una diferencia mínima: 29457 papeletas, siendo el primer ministro más joven en ser elegido en la corta historia de Israel.

El mayor desacierto de su primer Gobierno fue el intento de asesinato a Jaled Meshal en 1997, después líder de Hamas. Según cuenta Gordon Thomas en Mossad: la historia secreta, dos agentes del servicio secreto israelí fueron arrestados en Jordania por haber inoculado un veneno en el cuello al terrorista palestino; Clinton tuvo que intervenir para que Israel entregara el antídoto y liberara al jeque Ahmed Yassim, el líder espiritual de Hamás, a cambio de los agentes israelíes.

Tras una serie de acusaciones de corrupción, en 1997, la Policía israelí recomendó su procesamiento por tráfico de influencias. La respuesta de Netanyahu fue nombrar a un Fiscal General que limitara las acusaciones de tal manera que finalmente no fue juzgado, alegando que no existían indicios suficientes como para proceder a su procesamiento.

Aunque se le tenga como un halcón, Bibi hizo concesiones a los palestinos que la izquierda israelí no se atrevió a poner sobre la mesa. Bajo los acuerdos de Wye Plantation, en 1998, Netanyahu cedió la soberanía del 80 % Hebrón a la Autoridad Nacional Palestina, lo cual hizo que los sectores más inmovilistas de Israel le acusaran de traidor. Aun así, adaptó el concepto laborista de paz por territorios y lo convirtió en paz por seguridad, y desde ahí fue el mantra de la derecha para el proceso de paz.

En 1999, de nuevo, la policía israelí recomendó que Netanyahu fuera procesado por corrupción. Esta vez, al haber recibido US$100.000 de un contratista del gobierno, el Fiscal General decidió no llevar a cabo el procesamiento, señalando que existían dificultades con las pruebas. Con todos estos antecedentes, ese mismo año perdió las elecciones con Ehud Barak.

2000

Ehud Barak, apoyado por Clinton, tenía la idea de poner fin de una vez por todas al conflicto con los palestinos. Entonces, en el verano del 2.000, en la cumbre de Camp David II, hizo una audaz oferta a Arafat que incluía la división de Jerusalén y la satisfacción de la mayor parte de las peticiones de tierra de los palestinos y ofreció intercambios de tierra (Land Swaps). Arafat no aceptó, entonces estalló la mayor oleada de ataques suicidas de la historia de Israel: la segunda intifada, Hamás fue la autora de los atentados suicidas con un gran número de víctimas civiles.

En 2004 Ariel Sharon ordenó el asesinato de Yassim. Un helicóptero Apache esperó a que saliera de la mezquita que estaba a cien metros de su casa y lo mató con misiles a él, sus dos guardaespaldas y nueve de los asistentes al primer rezo de la mañana, pero ese asesinato no impidió que Hamás siguiera creciendo.

Una vez que Hamás se hizo con el control de Gaza en 2005, el error estratégico del pasado quedó aún más de manifiesto. Sin embargo, Israel volvió a reincidir en el papel de aprendiz de brujo a través de la política de Netanyahu.

En 2007 Hamás ganó las elecciones de manera aplastante, ante esta victoria Israel decidió bloquear Gaza, intentando convertir la zona en un lugar herméticamente cerrado, hecho este condenado por la legislación internacional. Se dio una situación paradójica, pues Israel lanzaba campañas de represalias masivas contra Gaza periódicamente y al mismo tiempo consolidaba el poder de Hamás allí con medidas económicas. La idea era la misma que en el pasado: dividir al enemigo para que su causa no se hiciera más fuerte, la prioridad era impedir que la Autoridad Palestina, heredera de la OLP, fortaleciera su posición y pudiera avanzar en la reivindicación de un Estado propio.

Mientras Hamás mandara en Gaza, sostenía el argumento de Netanyahu, la solución de los dos estados sería imposible de ejecutar y eso permitiría a su Gobierno seguir controlando Cisjordania, expandiendo los asentamientos judíos en territorio palestino y dejando sin poder real al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás. Esa es la razón por la que hizo lo posible para boicotear el acuerdo entre el Gobierno de Abás y el de Gaza en 2007 para reconstruir sus relaciones con la mediación saudí y formar un Gobierno de Unidad Nacional, ese fue un peligro que Bibi conjuró rápidamente.

Entre 2008 y 2009, la ofensiva israelí contra Gaza se zanjó con la muerte de 1300 palestinos en el curso de tres semanas, finalizando con la operación plomo fundido, con Israel bombardeando La Universidad Islámica de Gaza considerada un foco de militancia terrorista de Hamás.

2010

Desde el año anterior y por la totalidad de la década Netanyahu será siempre el primer ministro de Israel.

El ultraderechista Bezalel Smotrich, después ministro de Finanzas en el Gobierno israelí, tenía claro en 2015 quién era el enemigo que más le preocupaba: La auténtica amenaza estaba en el frente diplomático y en la presión internacional para la formación de un Estado palestino y afirmaba que: “la Autoridad Palestina era una carga y Hamás, un activo para Israel”.

El 13 de febrero de 2018 Bibi fue nuevamente acusado por corrupción, con cargos de soborno, fraude y quebrantamiento de confianza en tres diferentes casos. Según la policía, existían suficientes cargos para procesarlo por soborno, fraude y quebrantamiento de confianza en dos casos diferentes. Netanyahu se negó a dimitir, pero el 25 de noviembre del mismo año, Liar Binary, director de la División de Crímenes Económicos, recomendó que se procediera su procesamiento por dos de los casos.

El Fiscal General de Israel anunció sus intenciones de iniciar acciones legales contra Netanyahu por soborno y fraude en tres casos diferentes. El 21 de noviembre de 2019, Netanyahu fue acusado formalmente, los cargos planteaban una perspectiva en la que Netanyahu podría ser condenado hasta 10 años de prisión por soborno y a un máximo de tres años por fraude y quebrantamiento de confianza.

Netanyahu se convirtió así en el primer ministro de la historia de Israel en ser acusado de un delito en el ejercicio de su cargo; el 23 de noviembre de 2019, se vio obligado a abandonar las carteras de Agricultura, Sanidad, Asuntos Sociales y Asuntos de la Diáspora que detentaba el 28 de enero de 2020.

Pero además de sus malabares políticos para poder mantenerse en el poder, Bibi en una reunión con diputados del Likud en 2.019, explicó el principio que le llevaba a permitir que el Gobierno de Hamás recibiera fondos millonarios de Qatar y decía: “Quien esté en contra de un Estado palestino debería apoyar la transferencia de fondos”, porque mantener la separación entre la Autoridad Palestina (AP) en Cisjordania y Hamás en Gaza ayudaría a impedir el establecimiento de un Estado palestino.

El Primer Ministro alegaba que la intervención israelí permitía que los fondos se emplearan en “causas humanitarias”, y no “en el terrorismo”. Avigdor Lieberman, que había abandonado el Gobierno por esta y otras razones, denunció que los pagos eran “la primera vez que Israel estaba financiando el terrorismo contra sí misma”.

La debacle actual

2020 – 2023

Netanyahu siguió ejerciendo como primer ministro después de las elecciones del abril y septiembre de 2019 porque ningún candidato consiguió formar gobierno, luego de una tercera elección, Bibi asumió su quinto mandato el 17 de mayo del 2020.

Con todos los antecedentes de más de dos décadas acusaciones e investigaciones, fue acusado oficialmente de la Comisión de los delitos. El proceso tenía que haber tenido lugar en marzo de 2020, pero la crisis del coronavirus lo retrasó; en tanto, Bibi adoptaba una de las políticas mundiales más restrictivas en relación con los confinamientos y las vacunas, esta política fue denunciada valientemente por numerosos ciudadanos israelíes.

Mientras el proceso penal seguía su curso, volvió a convertirse en primer ministro de Israel a la cabeza de un gobierno de coalición. El 29 de diciembre de 2022, Bibi juró oficialmente el inicio de su sexto mandato y una de las primeras medidas como presidente del Gobierno fue la de impulsar una nueva normativa que no solo impediría que fuera desplazado de la presidencia del Gobierno, sino que además le daba el control sobre los jueces, lo cual obtuvo con una votación de 63 a favor y 47 en contra en un parlamento de 120 escaños. La nueva ley otorgaría al Gobierno la mayoría en la institución que selecciona a los jueces en Israel.

La acción de Netanyahu aplastó las peticiones del presidente Isaac Herzog, en el sentido de detener ese proceso legislativo y llevar a cabo una reforma judicial digna de tal nombre, basada en el acuerdo de las distintas fuerzas políticas.

El David y Goliat del siglo XXI.

El proyecto del Gobierno de Netanyahu eliminaba la posibilidad de que el Tribunal Supremo anulara leyes y decisiones derivadas del Gobierno y permitía que la coalición volviera a legislar con una simple mayoría parlamentaria sobre proyectos de ley que ya habían sido declarados inadmisibles por los tribunales.

Entre los derechos que no podrían ser amparados por el Tribunal Supremo estarían los de igualdad, libertad de expresión, juicio debido, libertad religiosa y libertad de asociación; además, la ley entregaría al Gobierno el control de ocho de los nueve votos del Comité de Selección Judicial, incluido el del presidente del Tribunal Supremo.

Ante la acción de Netanyahu, el Presidente de Israel afirmó que este país estaba marchando hacia el abismo y que estaba al borde de un colapso constitucional y social. La legislación impulsada por Netanyahu abría camino para que pudiera escapar de la delicada situación legal en que se encontraba inmerso, ya que, por ejemplo, las apelaciones sobre cualquier posible condena serían decididas por jueces designados por su gobierno.

Las reacciones contra los cambios legales propuestos por Netanyahu no se hicieron esperar, los reservistas israelíes que decidieron no presentarse a los ejercicios militares en protesta por una reforma legal que, desde su punto de vista, ponía en peligro la misma existencia del Estado de Israel.

Esta situación de tensión ha ido transcurriendo en paralelo a una represión creciente de los palestinos en los territorios ocupados por Israel, para el 6 de agosto de 2023, más de 200 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes o por colonos en los territorios ocupados, lo cual llevó a la ONU a afirmar que 2023 llevaba camino de convertirse en el año más letal para los palestinos desde que había comenzado a llevarse cuenta de las muertes violentas sufridas por los mismos.

El 16 de agosto de 2023, tropas israelíes en Cisjordania dieron muerte a tres palestinos que iban en un automóvil acusados de que iban a realizar un atentado. Apenas unas horas después, unos colonos israelíes dieron muerte a un palestino, un acto que llevó al Ministro israelí a insistir en que la acción llevada a cabo por los colonos no podía ser calificada como atentado terrorista.

El mes de septiembre de 2023, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas volvió a condenar el hecho de que Israel mantenga territorios ocupados que afectan no solo a los palestinos sino también a Siria, e insistió en la ilegalidad de la anexión de Jerusalén Oriental y de los Altos del Golán, además reafirmó la necesidad de cumplir con la creación de un Estado palestino. Aunque la prensa occidental silenció estas declaraciones, lo cierto es que dejaban en muy mala posición a Israel al recordar su incumplimiento sistemático de la legalidad internacional durante décadas y cómo incluso su incumplimiento había empeorado sensiblemente con Netanyahu.

La gota que rebozó la copa fue la concentración de centenares de judíos ortodoxos en las inmediaciones de la mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, considerado el tercer lugar más sagrado para el Islam, realizando allí acciones que fueron consideradas por los musulmanes como una humillante provocación. Las acciones de esos centenares de judíos coincidieron con las quejas de cristianos a los cuales habían escupido en varias ocasiones durante las mismas fechas, el gobierno de Israel presentaría sus excusas al Vaticano por este último episodio. Hamás en todo caso, decidió que las acciones de los judíos ortodoxos eran una ofensa que había que vengar.

Finalmente, Hamás desencadenó el sábado 7 de octubre de 2023 una ofensiva por tierra, mar y aire sobre Israel.

La ofensiva partió de Gaza y por primera vez, Hamás No solo bombardeó territorio de Israel, sino que además penetró en él, causando bajas al Ejército israelí y a la población civil y capturando a militares y civiles.

El éxito inicial de la ofensiva de Hamás provocó desde el principio enormes críticas en Israel, puesto que se supone que su servicio de inteligencia es considerado el segundo mejor del mundo y que su ejército se encuentra entre los cinco primeros, pero Israel ni previó ni detuvo la acción de lo que puede calificarse como de milicia o como de grupo terrorista, pero desde luego no como de ejército regular.

De otra parte, en la zona de Gaza existe el que posiblemente es el mayor sistema de control del mundo, pues ese sistema no solo cuenta con unidades de infantería, batallones de tanques y una importante presencia de aviación militar, sino que además dispone de puestos de observación con mecanismos de detección térmica, patrullas motorizadas puestos con guarniciones de observación, radar subterráneo, drones de reconocimiento, aviación de reconocimiento, patrullas motorizadas autónomas, un sistema de vallas que detectan cualquier movimiento por mínimo que sea y un sistema de varios niveles a prueba de bombas. En otras palabras, no existe la menor explicación lógica para el hecho de que Hamás pudiera burlar esos controles que han demostrado su eficacia en multitud de ocasiones, resulta muy difícil de explicar que la respuesta militar israelí no se articulara sino hasta seis o siete horas después del ataque de Hamás.

La Marina israelí sí actuó desde el principio, repeliendo los ataques de Hamás y como era de esperar, no tuvo problema alguno en conjurar el peligro con rapidez y eficacia.

La respuesta de Netanyahu fue anunciar que la situación era de guerra, mientras la oposición llamaba a formar un gobierno de Unión Nacional.

En una de sus primeras declaraciones luego de los ataques, Netanyahu dijo que “siempre supimos lo que era Hamás. Ahora todo el mundo lo sabe”, las preguntas que surgen de manera inmediata son: ¿por qué no cumplió su promesa de 2009 y dio la orden de derrocar al Gobierno de Hamás y acabar con la base terrorista de Gaza? Si sabía qué es Hamás, ¿por qué pasó quince años financiando a Hamás, fortaleciendo a Hamás, convirtiendo a Hamás en un socio, una palanca estratégica, un activo rentable?

Al cabo de unas horas y tras desencadenar varios ataques sobre objetivos civiles en Gaza, Netanyahu realizó un llamamiento a la población civil palestina para que abandonara el lugar, ya que, según dijo, piensa reducir Gaza a un lugar desierto. Semejante abandono resulta en la práctica imposible en la medida en que Israel no recibiría a los refugiados y en el caso de Egipto implicaría centenares de miles de personas abandonadas en el desierto.

Internacionalmente las reacciones no se hicieron esperar, mientras en el Parlamento de Irán se gritaba Muerte a Israel, las naciones de la OTAN manifestaron su total apoyo a Israel y algunos políticos aprovecharon la situación para exigir un ataque contra Irán que es uno de los objetivos perseguidos por Netanyahu desde hace décadas.

Se descubrió que parte del armamento utilizado por los terroristas de Hamás formaba parte del proporcionado por la OTAN a Ucrania.

Turquía se distanció de la línea general de la OTAN al insistir en que había que evitar la escalada del conflicto.

Rusia y Egipto han pedido un alto el fuego con intervención internacional para salvaguardar la vida de los prisioneros y evitar un mayor derramamiento de sangre.

Al cabo de casi dos meses de confrontación, Netanyahu, al verse incapaz de liberar los rehenes, a pesar de las innumerables masacres contra el pueblo palestino, se vio obligado a conceder a regañadientes una tregua humanitaria, realizada a cuentagotas con un intercambio de prisioneros, lo cual permitió aliviar levemente las precarias condiciones de salubridad del agobiado pueblo palestino residente en Gaza, pero a partir del mes de diciembre de 2013 la guerra, con nuevas masacres a los gazaties, vuelve a recrudecer con más ímpetu, luego de mutuas acusaciones de incumplimiento del cese al fuego tanto de Israel como de Hamás.

Israel, que en octubre había atacado al norte y ordenado a los gazaties desplazarse al sur, comenzó a arrasar el sur de Gaza y obliga al pueblo a desplazarse aún más al sur, o sea al desierto egipcio.

Van más de 16.000 palestinos asesinados hasta diciembre 4 de 2023.

Finalmente, hay una noticia esperanzadora: el 4 de diciembre de 2023 se toma la decisión de reanudar el juicio contra Netanyahu, el cual se hallaba suspendido desde el 7 de octubre, día de los ataques de Hamás.

Solo caben dos interpretaciones posibles:

La primera: que Hamás procedió a atacar a Israel por sorpresa, logrando un éxito inicial en el ataque verdaderamente sin precedentes, dicha interpretación simplista obliga a aceptar la tesis de una enorme estupidez en ambos bandos. En el caso de Hamás, porque habría pensado que puede asestar una derrota a uno de los cinco primeros ejércitos del mundo, y en el caso de Israel porque a pesar de los inmensos mecanismos de control que rodean Gaza y de contar con el segundo servicio de inteligencia del mundo, así como disponer de una de las fuerzas armadas más poderosas del planeta, se dejó atrapar por una simple milicia, siendo incapaz de reaccionar, con la excepción de la Marina, durante al menos seis horas y de esa forma dejó desamparada a su pueblo ante la muerte, la destrucción y el cautiverio. Forzosamente habría que deducir que el Mossad y otros servicios de inteligencia y el ejército de Israel cuentan en sus filas con muchísimos más estúpidos e incompetentes de los que jamás hubiéramos podido pensar. No sorprende pues que semejante tesis haya sido rechazada dentro del propio Israel y que no pocos ciudadanos israelíes atribuyan ese fracaso innegablemente a la acción consciente de un Netanyahu del que desconfían y de quien se teme lo peor.

Aquí entra precisamente en juego la segunda posible interpretación y es que tanto la inteligencia como el Ejército de Israel estaban totalmente al corriente de lo que se avecinaba y hubieran podido abortar la ofensiva de Hamás de manera inmediata, como de hecho hizo la Marina, pero prefirieron no reaccionar para dar lugar a una situación que resultara especialmente favorable para Netanyahu, pues le permitiría aglutinar a los ciudadanos en torno a su persona, olvidando las causas judiciales pendientes y, sobre todo, su proyecto de liquidar la independencia judicial, habría colocado un cierto sector de la opinión pública a su favor y le permitiría volver a esgrimir uno de esos objetivos confesos desde hace décadas que es ir a una guerra contra Irán, que precisamente en estos momentos ha roto el aislamiento internacional y vive una política de acercamiento con su gran adversario de la zona, Arabia Saudí.

Todo ello, además, tendría lugar cuando, hace apenas unos días, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas reiteró la ilegalidad de la ocupación territorial que mantiene Israel desde hace décadas.

El Primer Ministro que se ha jactado de su vasta experiencia política y de su sabiduría irreemplazable en asuntos de seguridad, fracasó completamente a la hora de identificar los peligros a los que él estaba conduciendo conscientemente a Israel cuando establecía un gobierno de anexión y desposesión, adoptó una política exterior que ignoró abiertamente la existencia y los derechos de los palestinos.

Cualquiera de las dos interpretaciones deja al descubierto la pavorosa realidad de que millares de inocentes de ambos bandos van a ser sacrificados en el altar de los intereses políticos.

Previsiblemente Israel se impondrá, pero el problema seguirá en pie, porque el asunto no sólo incluye el derecho de Israel a vivir en paz y tranquilidad, sino también el de los palestinos a tener su propio Estado.

Esas realidades no se pueden soslayar con las limosnas que Estados Unidos y Europa Occidental proporcionan a unos palestinos que no las necesitarían si pudieran tener un Estado propio, recuperar el control total de sus territorios y explotar sus propios recursos, pues para nadie es un secreto las grandes reservas petroleras y de gas de las costas de Gaza; inclusive se habla de un acuerdo secreto, según el cual Netanyahu y Biden ya han firmado para repartirse el fabuloso negocio, con la condición de expulsar a los gazaties de su territorio hacia Europa y África.

La agresión de Israel en 1967 contra tres naciones árabes, que algunos de los protagonistas han contado, se debió al ansia de Tel Aviv de controlar la riqueza acuífera de Siria. En dicha agresión está en la raíz de este drama que no concluye, porque además hubo la ocupación de territorios que no formaban parte del Estado de Israel.

Hay que aceptar que el odio, la violencia y el resentimiento tienen un papel esencial la continuación de esa ocupación; La humillación y la violencia sufridas a diario por los palestinos, el respaldo a grupos como Hamas en un intento de dividirlos y las injusticias continuas que se traducen en expulsiones ilegales de viviendas, en usurpación de campos para entregarlos a los colonos israelíes y en actos de violencia carentes de justificación contra la población árabe.

Forma parte de esa maraña de violencia el incumplimiento por parte de Israel de unos acuerdos de Oslo que pudieron abrir un camino a la paz, pero que fueron seguidos por la maligna acción de Israel, estableciendo más colonias en los territorios ocupados que nunca antes, imposibilitando así la creación de un Estado palestino, simplemente porque se le ha ido privando de manera continua y sistemática de territorio.

Ese proceso de violencia, sufrimiento y lágrimas que ha durado décadas y del cual Netanyahu tiene no poca responsabilidad, sólo puede concluir mediante el fin de la ocupación israelí o mediante una espantosa limpieza étnica que acabe con los palestinos, dejando así de estorbar los sueños de gente como Netanyahu.

La única salida legal y moral sería una conferencia internacional que acabara de una vez por todas con la ocupación y también con la violencia que sufren ambas partes y que abriera el camino a dos estados independientes libres y soberanos, mientras no sea así, Hamás seguirá soñando con acabar con Israel y de otra parte, políticos israelíes como Netanyahu soñarán con arrastrarnos a más confrontaciones en Oriente Medio que pongan en peligro no solo la paz en la zona, sino en todo el planeta.

La terrible e ineludible lección de este conflicto es que la política exenta de moralidad puede permitir alcanzar victorias y éxitos, pero al final tiene siempre muy amargas consecuencias.

Cuando se apoya a un grupo terrorista pensando así en debilitar al adversario o en poder gobernar.

Cuando se entregan armas a un gobierno inmensamente corrupto que luego las revende a grupos terroristas.

Cuando se piensa que de la siembra del odio surgirá la paz.

Cuando el respeto a los derechos humanos es geográfico, pero no real y universal.

Cuando se permite incluso que la propia población perezca para alterar la situación en favor político propio.

Cuando la política se reduce a un simple juego de poder sin consideraciones morales, y a pesar de esa flagrante inmoralidad, se esgrimen valores que son negados descaradamente por las propias acciones.

Cuando todo lo anterior sucede en todo o en parte, el resultado es la injusticia y la violencia, es el odio y la sangre, y es el sufrimiento indecible de inocentes a quienes la rueda de la inmoralidad en la política aplasta y tritura.

Esta es una lección que hay que recordar antes de que esa misma política, desprovista de moralidad, acabe precipitando al mundo en una guerra mundial cuya devastación superaría con mucho la de las dos anteriores.

Bibliografía

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https://www.france24.com/es/medio-oriente/20230408-cien-dias-netanyahu-israel-caos-violencia

https://www.pagina12.com.ar/596279-hamas-y-ucrania-dos-conflictos-en-uno

https://www.infobae.com/america/mundo/2023/10/08/un-experto-antiterrorista-que-predijo-la-ofensiva-de-hamas-advirtio-de-una-posible-guerra-total/

https://jrmora.com/the-aspen-times-disculpa-vineta-dave-granlund/

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https://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=63521