Hacia una transición energética con un Pacto Verde

POR DIEGO OTERO PRADA

Aunque se está dando una transición lenta en el uso de fuentes de energías fósiles, en que el petróleo y el carbón bajan su participación y suben el gas natural y las fuentes nuevas y renovables de energía, falta mucho por hacer para tener una economía descarbonizada en el mundo.

La izquierda debe avanzar hacia un nuevo paradigma que rompa con el capitalismo.  Se discute mucho sobre el tema de la transición energética. Unos hablan de un Pacto Verde, la tendencia liberal, otros de un Nuevo Pacto Verde, la tendencia progresista estadunidense, y otros de un pacto ecológico-social que va más allá del Nuevo Pacto Verde.

Como muestran las cifras que se mencionan más adelante, Colombia tiene una participación muy alta de los combustibles fósiles en la demanda de energía primaria interna y en las exportaciones, por el peso del petróleo y el carbón.

Un Nuevo Pacto Verde radical implica eliminar en la medida de lo posible el consumo de petróleo y carbón, los energéticos más contaminantes, lo que significa pasar de una economía extractivista a una más variada, en que predominen otros sectores productivos. Ahora, hay que utilizar la transición energética para esto, precisamente, lo que implica que no todo provenga del exterior, sino que sirva para crear nuevas fuentes de producción y trabajo.

Reflexiones sobre los balances energéticos en Colombia

Los balances energéticos muestran que, si quiere ir hacia una transición energética, se tiene, en primer lugar, que reducir a cero el uso del carbón mineral en generación de energía eléctrica y producción de calor y calentamiento.

El mayor consumo se encuentra en el petróleo, fundamentalmente en los derivados como el diésel oíl, el fuel oíl, el keroseno y las diferentes gasolinas motor.

Por lo tanto, deberían prohibirse los combustibles líquidos para la producción de calor, generación de energía eléctrica y movimiento de equipos en el campo.  Una solución menos dañina desde el punto ambiental sería utilizar gas licuado del petróleo para movimiento de máquinas en el sector rural, como tractores, cosechadoras, guadañas, beneficiaderos de café y así sucesivamente. La tecnología existe, es muy conocida a nivel mundial y utilizada en casi todos los países.

El punto más delicado es el que tiene que ver con las gasolinas motor y el diésel para el transporte de carros particulares, buses de transporte público urbano e interurbano y transporte de carga. Aquí la tecnología tiene cinco posibilidades: uso de bicicletas, gas natural, GLP, carros eléctricos y movilización a pie.

En cuanto al movimiento por lanchas, botes, aviones y buques no existen aún tecnologías para sustituir los combustibles líquidos, pero en Colombia estos modos de transporte no son fuertemente consumidores de combustibles., así que no son aún problema.

Hay un sector que todavía no tiene solución que es la petroquímica ya que su insumo es el petróleo y no hay substituto para estos propósitos.

De los datos de los balances se puede concluir que hay reducir o eliminar el uso de la leña en el sector rural por sus efectos nefastos sobre la salud y el medio ambiente. Del carbón en la industria y en la generación de energía eléctrica. Igualmente, de los combustibles líquidos, gasolina y diésel en el sector rural para maquinaria.

El tema más grueso es el que tiene que ver con el uso de combustibles fósiles líquidos que se concentran en el transporte.

El contexto internacional sobre el futuro

Hay muchas estimaciones sobre posibles escenarios futuros de demanda de energía por diversas instituciones públicas y privadas. Siempre se parte de un escenario básico en que se supone que todo sigue como va. Y a partir de este se simulan políticas alternativas de transición energética.

Hay que tener cuidado, para hacer comparaciones, en determinar si en todos los escenarios se incluye o no la leña. Por ejemplo, para Colombia y Latinoamérica el consumo de leña es común. Pero no todos las protecciones y simulaciones internacionales consideran a la leña.

Qué se entiende por transición energética

La transición energética es un proceso por el cual se quiere transformar la matriz energética para disminuir fuertemente el papel de los combustibles fósiles a través de su sustitución por fuentes nuevas y renovables de energía, mejora en las eficiencias energéticas, conservación de la energía, modificaciones en comportamientos humanos y en el tipo de crecimiento económico. En otras palabras, producir con menos componente de energía.

Implica producir con menos energía, o sea, disminuir la intensidad energética medida en unidades de energía por millón de pesos colombianos del PIB, o por cantidad de un bien.

Un Nuevo Pacto Verde progresista

Hoy hay varias versiones del cambio climático: el Pacto Verde (Green Deal) neoliberal y las varias versiones del Nuevo Pacto Verde (Green New Deal).

El Pacto Verde neoliberal lo ejemplifica la Comisión Europea, es un pacto que no va al fondo de atacar las energías fósiles y que usa instrumentos de mercado.

Un Nuevo Pacto Verde

El Nuevo Pacto Verde-GND tiene su origen en los planteamientos de Alexandria Ocasio-Cortez, representante del ala izquierda del partido Demócrata de los Estados Unidos, el senador Bernie Sanders y  el exlíder laborista Jeremy Corbyn de Inglaterra, inicialmente, pero se ha venido aceptando por la mayor parte de las fuerzas progresistas mundiales.  Este se inspira en los grandes trabajos de infraestructura lanzados por el presidente Franklin D. Roosevelt.  El GND consiste en movilizar un volumen masivo de inversiones públicas y privadas a fin de empujar la transformación hacia una economía baja en carbono, de invertir en la innovación y tecnologías de punta, de modernizar la infraestructura obsoleta del país y de crear millones de empleos de calidad- es decir remunerados decentemente y protegidos (Gadrey, p.6).

Aquí se tiene la conciencia que hay que acabar con las energías fósiles lo más rápido posible, y para ello se fijan metas ambiciosas de descarbonización y de introducción de energías solar, eólica, biomasa mareomotriz, eficiencia energética, conservación de energía, uso intensivo de la bicicleta y del transporte a pie.

Hay una crítica a la globalización con sus cadenas de valor añadido que han aumentado el transporte marítimo y aéreo. Crítica al productivismo, al consumismo, al extractivismo y a la propaganda luminosa. Se defiende la movilización por ferrocarriles y del transporte público masivo. Se está en contra del fracking.

La versión postkeynesiana de la Teoría Monetaria Moderna (MMT) liga un programa de empleo garantizado con proposiciones ecológicas de llegar a cero emisiones. Aquí la idea es que las personas que pierdan los empleos por cerrar minas, pozos, plantas térmicas o por cualquier política ecológica, tendrán garantizado un puesto financiado el Estado con un salario mínimo más prestaciones sociales.

La Teoría Monetaria Moderna y el Nuevo Pacto Verde

También, se dice que hoy no existen soluciones puramente tecnológicas y de mercado a la catástrofe climática. Pavlina Tcherneva (2021, p.121) lo dice muy bien: “La política climática es económica y social. Toda solución climática, y la manera en que se pone en obra, tendrá profundad ramificaciones económicas, sociales y políticas.  Responder a la cuestión climática es saber cómo detener la amenaza climática, es necesariamente responder a saber cómo reorganizar nuestra vida económica y social. El desafío delante de nosotros no es solamente el de un cambio de técnica de producción”.

Hay toda una crítica al productivismo, que hay que crecer como sea, al extractivismo, al consumismo, la producción de bienes desechables y no esenciales, a la agricultura devoradora de productos químicos.  ¿Continuarán los salarios de miseria y los productos y los servicios de base indispensables; continuarán inaccesibles a un gran número de personas? Aquí la garantía del empleo reconoce que el gobierno debe mejorar la vida de todas las personas paralelamente a un ambicioso Pacto Nuevo Verde.

Un Nuevo Pacto Verde radical

Hay diversos análisis y posiciones sobre el Nuevo Pacto Verde, unas más radicales que otras. La posición radical afirma que la crisis del cambio climático es una crisis del capitalismo y que aquella no se quiebra con medidas de mercado, como los impuestos al carbono, sino que hay que romper el proceso de acumulación capitalista y, para algunos, hay que fijar un plan de decrecimiento, de romper con el consumismo, de fijar regulación y normas estrictas.  Que es imposible salvar el clima perpetuando el culto al crecimiento. Es necesaria la sobriedad en todo sentido. Para esta corriente hay que quebrar al sector de energías fósiles.

Uno de estos mecanismos de mercado es la llamada tasa carbono, que muchos critican como ineficiente, que hasta ahora no ha funcionado. Dicen, por ejemplo, que calcular esta tasa carbono está sujeta a muchas variables y que los cálculos que se han hecho de esta varían enormemente de 14 dólares la tonelada de CO2 a 386 dólares.

Esta es la posición de la Unión Europea. La de colocar un precio e imponer impuestos a la importación de carbono. Es la posición del economista Nordhaus. Se basa en la idea de que en cuanto más caro sea un bien menos se consume, sin necesidad de tocar a la industria fósil. La idea es que hay una falla del mercado que no incorpora los costos sociales. Sin embargo, dice el marxista Michel Roberts, “el cambio climático (como el tabaco) no es un fallo del mercado, sino que son varios en el transporte, la energía, la tecnología, las finanzas y el empleo capitalistas”.

Roberts (2021, p. 6) reflexiona lo siguiente: “Por lo tanto, la solución de fijación de precios e impuestos al carbono, incluso si ha servido para reducir las emisiones es un sueño imposible, ya que nunca podría implementarse a nivel mundial antes de que el calentamiento global alcance peligrosos puntos de inflexión. Toda la ciencia climática más reciente sugiere que los puntos de inflexión se están acercando rápidamente y no es suficiente permitir que la producción de combustibles fósiles continúe mientras se intenta reducir su uso mediante soluciones de mercado como la fijación de precios del carbono e impuestos. Incluso el FMI ha admitido que las soluciones de mercado no han funcionado”.

Dice Escalona (2021, p. 49) “Se continúa en una lógica de atenuación, pensando que es suficiente con colocar impuestos, invertir y crear empleos verdes. Pero es preciso atacar frontalmente al capitalismo fósil, transformar todos los sectores, e identificar quien lo va a poder hacer concretamente”.

Por ese los partidarios del Nuevo Pacto Verde y de un modelo progresista de izquierda defienden la necesidad de la planificación nacional, democrática, descentralizada, con participación real de los ciudadanos para concentrar esfuerzos en la toma de decisiones para la transición energética lo más rápido posible. Se requiere que el Estado intervenga en la economía, invierta y planifique el nuevo modelo.

Pero, aún, los radicales aceptan como primer paso las posiciones del Nuevo Pacto Verde con algunas modificaciones.

La transición y un nuevo Pacto Verde

En realidad, estamos ante un problema estratégico y de poder político. El Nuevo Pacto Verde progresista requiere que la gente se movilice.

En principio, propondríamos lo siguiente para Colombia:

  1. El principal objetivo es el de eliminar el consumo interno de carbón y la reducción del consumo de petróleo y derivados en el tiempo lo más rápido posible, así como prepararse para la disminución de las exportaciones de petróleo y carbón a través de un nuevo modelo productivo.

  1. Para lo anterior, hay que utilizar la transición energética para crear nuevos sectores industriales y de servicios, para lo cual hay que cambiar el modelo de traer todo del exterior como ha sido la tradición colombiana. Es decir, crear una industria solar y eólica.
  2. Metas para emisiones, como llegar a cero emisiones en un determinado tiempo. El gobierno propone bajarlas a 51% para 2030.
  3. Definir de forma precisa y con metas claras para carros y buses eléctricos, es decir, fijar fechas con proporción de vehículos que pasarían al uso de la energía eléctrica. Por ejemplo, que para 2030 el 50% de los vehículos sean eléctricos.
  4. Dado que las motos utilizan combustibles también habría que prohibir en el tiempo su uso. Y más grave, el plan de bici rutas no tiene sentido con bicicletas con motores de gasolina.
  5. Ecopetrol debe deshacerse de ISA para que sea una empresa de descarbonización y convertirse en la implementadora de las fuentes nuevas y renovables.
  6. Definir metas para un plan de energía solar en hogares y edificios. Las nuevas edificaciones y viviendas deben tener energía solar y un buen diseño de arquitectura ambiental. Plan para que las viviendas y edificaciones antiguas pasen a energía solar.

  1. Realizar un plan para energías renovables en edificaciones públicas. Obligación inmediata de pasar a energía solar y mejoras por arquitectura ambiental.

  2. Desarrollar un plan de energía eólica, con metas precisas de potencia y de instalaciones en el campo.

  3. Establecer un plan de generación solar por parques solares e instalaciones individuales. Se propone incentivar el uso descentralizado de las energías solar y eólica, que sean los consumidores finales los que tengan sus propias instalaciones, con planes de financiación y asesoría por el gobierno nacional a través de una empresa pública de fuentes nuevas y renovables que hay que crear.

  4. Definir un plan de microcentrales. Hay microcentrales abandonadas que se pueden reparar y ampliar y existen miles de posibilidades en todo el territorio nacional.

  5. Revisar y actualizar el plan de ferrocarriles. Por ejemplo, modernizar la línea Bogotá-Santa Marta para transporte de carga y pasajeros. Esta vía es la clave para el desarrollo nacional como es la navegación por el río Magdalena. Recuperar antiguas vías y construir nuevas. Más que construir carreteras 4G y 5G que incentivan el transporte por combustibles fósiles, mover pasajeros y carga por ferrocarriles y vías fluviales.

  6. Establecer un plan de agroecología que incluye la conservación de los recursos naturales (agua, capital, energía, suelo y variedades genéticas); el uso de recursos renovables; la minimización del uso de productos tóxicos; el manejo adecuado de la biodiversidad; la maximización de beneficios a largo plazo. Es llegar a una agricultura orgánica, entre uno de sus puntos prioritarios.

  7. Utilizar desechos urbanos para producir y energía eléctrica. Hay un enorme potencial en Colombia que no se ha aprovechado, ya sea en las grandes ciudades o haciendo plantas de tratamiento regionales para lograr economías de escala.

  8. Definir un plan de transporte urbano público masivo electrificado.

  9. Fijar normas para ensamblaje e importación de vehículos que cumplan unas normas mínimas de eficiencia en uso de los combustibles.

  10. Plan de eficiencia y sustitución energética, ya que hay un campo muy amplio, pero no hay que pensar únicamente en medidas de precios sino también normativas.

  11. Plan de energías solar, eólica y biomasa en las zonas rurales. Fijar metas para llevar a todos los hogares rurales plantas de biogás, y paneles solares y energía eólica.

  12. Plan de arquitectura ambiental o aislamiento térmico de los hogares y climatización de las construcciones.

  13. Plan para eliminar la generación térmica por carbón.

  14. Plan industrial de nuevas fuentes de energía renovables. Crear una industria nacional para la fabricación de paneles solares y plantas eólicas.

  15. Programa de inversiones públicas para restaurar los suelos, los bosques, las llanuras, los valles.

  16. Crear de un centro de investigación estatal para la transición energética.

  17. Plan de empleo garantizado para ayudar a los desempleados en las industrias energéticas tradicionales que van a cerrarse

  18. Crear una agencia estatal para la generación de energía con fuentes renovables y un centro de investigación

  19. No a la privatización de Ecopetrol y otras empresas eléctricas.

  20. Prohibir el uso de carbón para calentamiento y producción de calor y reemplazarlo por gas natural y/o energía eléctrica y aún solar.

  21. Plan para reducir el consumo de leña en el sector rural, con la introducción de biogás, GLP y gas natural.

  22. Construir un movimiento suficientemente poderoso de ciudadanos para tener éxito.

Conclusiones

* El cambio climático es una realidad que Colombia debe combatir con un Nuevo Pacto verde progresista. Es nuestro deber contribuir a reducir a cero los Gases de Efecto Invernadero-GEI. El sector energético y el transporte son responsables de por lo menos el 40% de las emisiones contaminantes, de ahí la necesidad de una transición energética rápida, para lo cual hay tomar decisiones difíciles per necesarias.

* La transición energética debe estar acompañada de la modificación en la estructura productiva colombiana porque las perspectivas mundiales de la demanda de energía por petróleo y carbón a los años 2040 y 2050 son de la disminución.

* El modelo extractivista colombiano no da más, no solo por razones ambientales sino netamente económicas en el futuro. El cambio no da espera.

* Hay que hacer un nuevo plan energético nacional 2022-2050, con metas muy agresivas para reducir aceleradamente el papel de los combustibles fósiles.

* Hay que pasar de una economía de mercado, a una más normativa y planificada. No hay que dejar las decisiones sobre el cambio climático a un juego de precios únicamente.

* La política tributaria debe utilizarse para castigar y premiar esfuerzos de sustitución, mejoras en la eficiencia y acciones de conservación

* Eliminar el uso interno del carbón en la industria y en la generación de energía eléctrica.

* Prohibir la extracción de petróleo por fraccionamiento hidráulico (fracking).

* Implementar un plan de Empleo Garantizado por el gobierno para absorber los empleos que desaparezcan por la transición energética

* Colocar metas de electrificación del transporte, del desarrollo de la energía solar en residencias, edificios comerciales e industriales

* Todas las edificaciones públicas deben transformarse para utilizar energía solar e introducir cambios en la eficiencia de los aparatos

* Toda edificación nueva debe utilizar energía solar y considerar la arquitectura solar.

* Todos los equipamientos y aparatos deben tener un mínimo eficiente de consumo de energía y prohibirse su fabricación e importación para los que no lo cumplan.

* Establecer un plan de energización rural con energías solar y eólica y biogás para que estos penetren en todos los hogares y proceso productivos y eliminar el consumo de leña.

* Definir un plan de industrialización para que todos los equipos y elementos sean producidos en el país, con asesores nacionales.

* Desarrollar un plan de investigación en energía en todos los sentidos. Ecopetrol o una empresa de generación pública serían los encargados de llevarlo a cabo

* El reemplazo del carbón y el petróleo en las exportaciones debe ir acompañado de un plan de desarrollo económico y social para sustituir los ingresos y empleos perdidos, desarrollando nuevos sectores industriales y tecnológicos, promoción del turismo, sustitución de importaciones agrícolas e industriales e impulso a la agricultura orgánica.

* Dentro de este plan hay que promover la integración latinoamericana y fortalecer organismos como Unasur y Celag.

* Las relaciones internacionales deben basarse por la no injerencia en los asuntos de otros países. El comercio no tiene ideología. En Esto, hay que restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Venezuela. Hay u potencial enorme de exportaciones industriales y agrícolas al país vecino. Antes llegaron a 6.000 millones de dólares, hoy podrían ser de mínimo de 10.000 millones de dólares. Esta es una forma de diversificar nuestro comercio internacional.