“En infraestructura, tecnología financiera, servicios, comercio, inversión y capital, China constituye una enorme oportunidad para América Latina”

Carlos Ronderos Torres (Fotos: Germán Enciso).

POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ /

Entrevista con Carlos Ronderos Torres, presidente de la Cámara Colombo-China de Inversión y Comercio.

El protagonismo geopolítico que viene teniendo China en el mundo y particularmente en América Latina va camino a modificar en el mediano plazo las relaciones comerciales y económicas en este hemisferio.

Para el economista y exministro de Comercio Exterior, Carlos Ronderos, “Estados Unidos está llegando un poco tarde a una situación en la que China ya domina los hilos de comercio en América Latina”.

En su opinión, Washington “descuidó a sus aliados estratégicos tradicionales y China no ha desaprovechado ninguna oportunidad para posicionarse en ellos”.

Conocedor ampliamente del proceso de ascenso económico y de la historia del gigante asiático, este profesor universitario, analista económico y columnista de prensa, resalta la vocación imperial de China desde sus orígenes y su interesante irrupción en Europa a través de la Ruta de la Seda.

En términos de la historia, dice, los chinos proyectan a largo plazo, y aunque todavía están detrás de Estados Unidos en términos de ingreso per cápita, esta nación oriental de más de 1.400 millones de habitantes, está llamada a ser la primera economía mundial en el siglo XXI.

En su calidad de fundador y presidente de la Cámara Colombo-China de Inversión y Comercio, invitamos a Ronderos a dialogar con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net, para que nos diera su perspectiva respecto de la dinámica presencia geoestratégica del “dragón” asiático en la región.

El siglo XXI abrió toda una ruta hacia el Pacífico

¿Desde el punto de vista geopolítico, qué significa la erupción económica y comercial de China en el mundo y para América Latina, específicamente?

Significa una nueva alternativa de una realidad que no solo incluye a China sino a Asia en su conjunto.  América Latina y Colombia en particular habían estado durante todo el siglo XX y el XIX también, mirando hacia el Atlántico, sus relaciones eran con Europa y principalmente con la costa de Estados Unidos. Creo que el siglo XXI abrió toda una ruta hacia el Pacífico porque allí tenemos los países de mayor crecimiento económico: China, India, antes los tigres asiáticos; entonces toda esta nueva realidad empezó a darle una nueva alternativa al comercio de América Latina. Dejar de ser tan dependiente de dos mercados, que eran los de Estados Unidos y Europa. Hoy en día hay una mayor diversificación, no en todos los países, pero en una buena parte de ellos. Brasil, por ejemplo, ya tiene una diversificación muy importante en los mercados asiáticos; de hecho, China es hoy su principal socio comercial; otro tanto sucede con Uruguay, Chile, Perú, y Argentina. De manera que hay un cambio de una unipolaridad hacia una bipolaridad o multi, porque muchos de esos mercados asiáticos no son necesariamente China, son también asiáticos.

¿Como por ejemplo?

Para importación se han vuelto muy importantes India, Vietnam, Bangladés.

¿Las Coreas?

Desde luego las Coreas. Colombia ya tiene un mercado de libre comercio con Corea; México está negociando un tratado de libre comercio. Hay cada vez mayor incidencia y mayores productos que vienen de Indonesia, de Malasia, Singapur, Hong Kong.

¿Es conveniente para América Latina que China se encuentre en el primer lugar de la economía mundial?

Para América Latina que su gran fortaleza competitiva es la producción agropecuaria la posibilidad del mercado chino es infinita y eso es lo que se ha demostrado en la realidad de todos estos países.

Hay que ganar acceso, hay que saber entender la cultura y el mercado chinos que es un tema muy complejo y que no se ha logrado mucho, sobre todo en Colombia, en temas como accesos fitosanitarios, el tipo de bienes que consumen, como los cárnicos. El resultado de eso es que tenemos un potencial inmensamente grande de un mercado en crecimiento de los productos que nosotros estamos en capacidad de exportar.

China es un país que está sacando a cientos de personas al año de la pobreza, generando una clase media, la mitad del país es desértico y no tiene ninguna posibilidad de satisfacer sus demandas internas de comida.

En contraste, Estados Unidos que ha sido nuestro principal mercado es uno de los productores agrícolas más grandes del mundo y lo mismo lo son Canadá y Europa con niveles de ingresos muy altos. Su propensión al consumo de productos agrícolas es muy baja. Es decir, un producto que se pone de moda como el aguacate sube su demanda pero en términos generales los gringos ya no están dedicados a comer más sino a comer menos. Han cambiado su dieta, consumen más productos verdes que es un mercado que ha explotado mucho México.

“Estados Unidos descuidó a sus aliados estratégicos tradicionales y China no ha desaprovechado ninguna oportunidad para posicionarse en ellos”

En el caso de Colombia no se están aprovechando esas posibilidades…

Colombia en el último año ha hecho un esfuerzo por ganar acceso real con accesibilidad fitosanitaria para la carne de res. Eso venía avanzando hasta que vinieron los brotes de aftosa y quedó un poco empantanado. Lo mismo con la carne de cerdo, esos son los productos que tienen un enorme potencial. Y en ello está trabajando la Asociación de Porcicultores de Colombia a la que hemos acompañado desde la Cámara a varias misiones en China.

¿Culturalmente el chino consume carne de cerdo?

Sí, consume las partes que nosotros no consumimos, como por ejemplo los pulmones, eso es una delikatessen en China, la lengua, y todo lo que desechamos del cerdo no solo les gusta a los chinos, sino que pagan muy bien. Entonces es un mercado muy interesante.

Ya empezaron a entrar algo de flores. Colombia no ha sabido entrar con café de manera seria. Es increíble, toda la juventud china está empezando a tomar café y Starbucks tiene más de quinientas tiendas, en cambio nosotros no tenemos ninguna presencia, apenas Café Buendía está abriendo oficina ahora en China. Estamos empezando a darnos cuenta además que el transporte a China no es caro porque como trae tantas cosas a América Latina los buques tienen que regresar vacíos. Entonces, los costos logísticos a China no son tan altos, a pesar de la distancia.

¿La erupción de China en América Latina, genera el mismo círculo vicioso que hemos tenido con los Estados Unidos y con Europa, en el sentido en que estamos condenados en este hemisferio a seguir produciendo materias primas?

Creo que eso ha cambiado en el mundo porque hoy en día la producción de bienes industriales no es un deseable. Hoy en día la producción de bienes manufacturados es una cosa que se traslada a países del tercer mundo que quieran ser contaminados y que desean tener mano de obra barata. En el caso colombiano contamos con más de 5 millones de hectáreas cultivables, ese es un potencial que no hemos explotado. Además, tenemos el gran reto en los servicios, que es hoy en día lo que está moviendo la economía del mundo, y ahí las alianzas con China pueden ser muy interesantes. En la Cámara estamos trabajando estos temas con Fintech. China es un país muy avanzado en tecnologías financieras.

En plataformas digitales, software…

En China no se utiliza el dinero efectivo. La última vez que estuve, el año pasado, me quedé sin usar la tarjeta y la plata porque todo es con el WeChat que es el mismo sistema de WhatsApp pero en chino, ahí cargan sus cuentas. Todo se paga a través de ese sistema. Tienen un mercado financiero muy sofisticado y desarrollado. Gracias a esos avances uno encuentra que se pueden hacer alianzas en cuanto a ciudades inteligentes, como las que está haciendo Huawei en varios lugares. En infraestructura también, en servicios y por otro lado en inversión y capital.

En cuanto a bienes con la China estamos condenados a productos primarios y agrícolas, pero reitero, creo que tenemos un gran potencial en servicios, en capital, e inversión extranjera en América Latina y en Colombia, particularmente.

En infraestructura es notorio lo que ha hecho China con la denominada Ruta de la Seda en África, donde ha hechos unas enormes inversiones y también en algunos países de América Latina. A los chinos les quedó más fácil entrar en algunos países porque ellos no están acostumbrados a participar en licitaciones públicas sino de manera directa mediante el mecanismo Government to government.

Es lo que pasó con los casos de Ecuador, Argentina, Venezuela y Brasil que durante los mandatos de Correa, Kirchner, Chávez-Maduro y Lula se hacían acuerdos de gobierno a gobierno para hacer, por ejemplo, autopistas. Los chinos las financiaron y estos países garantizaban su pago, por ejemplo, con petróleo. En Colombia, en cambio, tienen que entrar a una licitación y los chinos no conocen esa dinámica.

¿La Ruta de la Seda es una oportunidad para América Latina, si se la sabe aprovechar?

Es una enorme oportunidad; en el caso de Colombia creo que estamos entrando tarde a la Ruta de la Seda que fue inicialmente un programa para unir a China con Europa por vía terrestre y por vía marítima, era la antigua ruta de Gengis Kan. Después dada su presencia tan fuerte en África, China la extendió a este continente y en la reunión de Celac el año pasado decidió promover la iniciativa en América Latina y casi todos sus países la han suscrito. Colombia no la ha hecho aún

¿La Alianza para el Pacífico es un mecanismo que tiene Washington para sacar a China del área hemisférica o es una oportunidad?

Es una oportunidad.  Mire que la Alianza del Pacífico tiene tres de los cuatro países que habían suscrito el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP). El TPP del cual no hacía parte China, se cayó.

Se cayó por Trump…

Estados Unidos renunció. Y eso ha provocado, desde Chile hasta Nueva Zelanda la conformación de un nuevo tratado que no ha tenido hasta ahora mucha atracción; porque el TPP era una estrategia contra China, para aliar a los países del Pacífico con Estados Unidos. Si eso era lo que quería Estados Unidos se derrumbó esa estrategia saliéndose y lo que se ha generado es la posibilidad de un nuevo TPP con China incluido, sin los Estados Unidos, que incluiría a los países de la Alianza del Pacífico. Desde luego el país que está más marginado de eso es Colombia.  ¿Por qué?, porque tanto México, Chile, como Perú pertenecen a APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation), y Colombia no. Los tres habían suscrito el TPP, nosotros no lo hicimos. Entonces, yo no creo que la Alianza del Pacífico sea hoy por hoy una estrategia para neutralizar a China, por el contrario, es una estrategia para entrar a China.

“La guerra comercial de Trump contra China tiene más de propaganda interna para las elecciones de los Estados Unidos”

¿Qué significa que China desplace a Estados Unidos en el mundo en materia económica y comercial?

Pues es un gran reto para los Estados Unidos porque descuidó a sus aliados estratégicos tradicionales y China no ha desaprovechado ninguna oportunidad para posicionarse en ellos. Es que curiosamente todos los países que tienen todas estas negociaciones con China cuentan con superávit comercial, el único que tiene déficit es Colombia.

Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Perú tienen superávit con China. Estamos hablando de exportaciones en el caso de Chile de 25 o 30 mil millones. Es decir que lejos de ser una invasión, ha resultado ser un negocio muy atractivo para los países de América Latina y ha habido noticias de que se han dado presiones por parte de Estados Unidos contra el presidente Sebastián Piñera por la profundización que está haciendo en relación al protocolo con China.

Brasil que tiene un presidente muy pro norteamericano acaba de reafirmar su interés en profundizar las relaciones que tiene con China. Eso ya se volvió una realidad y Estados Unidos está llegando un poco tarde a una situación en la que China ya domina los hilos de comercio en América Latina.

Creo que el hecho de que Colombia no haya suscrito la Ruta de la Sede tiene mucho que ver con los compromisos de nuestro país con Estados Unidos. El otro país que no lo ha suscrito es Paraguay que no tiene relaciones diplomáticas con China sino con Taiwán.

¿Cómo analiza la guerra comercial de Estados Unidos contra China?

Esa es una guerra comercial que no le ayuda a nadie. Creo que esta guerra durará hasta octubre de este año. En octubre se acaba, porque esta es una guerra que tiene más de propaganda interna para las elecciones de los Estados Unidos. El presidente Trump tiene que llegar a las elecciones diciendo derroté a los chinos, yo gané, aquí está el primer presidente que derrota a los chinos y cosas similares. Esta guerra comercial no se puede negociar ahora porque cuando llegue el momento de la elección va a ser un tema viejo, entonces él tiene que prolongarla hasta octubre.  Esa es la visión de los sectores agrícolas con los que me he reunido en Estados Unidos. Sostienen además que ellos son los grandes damnificados, porque son los sectores agrícolas de Estados Unidos los mayores exportadores a China.  La carne de cerdo que comen los chinos, por ejemplo, es gringa. La empresa más grande de cerdo en Estados Unidos que se llama Smithfield es inversión china. Entonces esos son los grandes perjudicados que a su vez son la base electoral de Trump, pero ellos sienten que esta guerra es más una herramienta interna política.