Canciller de Bolivia considera que el proyecto neoliberal está marchitado en América Latina

Rogelio Mayta, canciller boliviano.

SPUTNIK /

Para el gobierno boliviano el modelo económico neoliberal está marchitado en el ámbito latinoamericano, no obstante que aun varios gobiernos, sobre todo de ultraderecha, que insisten en continuar poniendo en marcha sus fallidas recetas que han generado pobreza, exclusión, desempleo, y además son atentatorias del medioambiente, con lo cual afectan la vida en el planeta.

El neoliberalismo ya ha quedado atrás en América Latina, y hasta la globalización “ha perdido sustancia” en la región, declaró el ministro de Asuntos Exteriores de Bolivia, Rogelio Mayta, en una entrevista concedida a la agencia rusa Sputnik.

“El proyecto neoliberal, que venía de la década de los noventa en Latinoamérica, ha concluido; inclusive la perspectiva de la globalización misma ha perdido sustancia en América Latina”, expresó el canciller boliviano.

Estas recetas resultaron no ser viables para construir y desarrollar sociedades más justas y equitativas, añadió Mayta y planteó como ejemplo el caso de Chile.

“Tenemos al lado nuestro Chile que era el laboratorio principal hasta hace unos cinco años, el ejemplo de lo que debía ser una economía neoliberal capaz de generar riqueza, pero la estantería se les ha caído hace dos años en un estallido de protesta social, porque la riqueza que se generaba, que se sigue generando va a pocas manos y no se redistribuye en la sociedad”, explicó el ministro.

A su vez, el caso boliviano es diferente, puesto que lo que se gana del crecimiento de la productividad del país y de la mejora de la economía “se ha democratizado” y “ha llegado a la gente”, afirma Mayta.

“El salario mínimo nacional en Bolivia ha subido significativamente en unos 14-15 años: de 50 dólares hasta aproximadamente unos 300 dólares en la actualidad”, señaló.

Recalcó que eso marca una diferencia significativa y muestra que el camino asumido por Bolivia, sin generar una hiperbonanza económica, ha permitido una mayor justicia social.

Proceso de integración

El canciller también declaró que América Latina no cuenta con los mecanismos y herramientas debidos para afianzar un sólido proceso de integración.

“En el marco de la integración latinoamericana nosotros vemos que tenemos un déficit muy grande: muchos intentos y también muchas sendas perdidas y procesos que no terminan de cuajar”, dijo el jefe de la diplomacia boliviana.

Para Mayta, los procesos de integración latinoamericana son posibles solo con iniciativas que superan “la mirada política, ideológica” y representan “intereses concretos”.

“Creo que por ese lado tal vez podamos ir avanzando en ese proceso de articulación regional que nos es tan, pero tan necesario y que hemos resentido mucho en ocasión de la pandemia”, subrayó.

Comentó que la llegada del coronavirus se tradujo para los países latinoamericanos en “darwinismo puro” en el que “los países y sus gobiernos han tenido que actuar con un egoísmo a ultranza, olvidándose del prójimo inclusive”.

“Tenemos un interés común en afrontar situaciones complicadas como la pandemia, el requerimiento de vacunas, medicamentos”, dijo el canciller boliviano.

Aunque después se han dado “algunos atisbos de solidaridad”, estos resultaron “absolutamente insuficientes en el recuento total”, puntualizó.

Visita de Arce a Rusia

Además, Mayta calificó de “altísimamente probable” la visita del presidente de Bolivia, Luis Arce, a Rusia en 2022.

“Sí, existe toda la voluntad del presidente Luis Arce de visitar Rusia (…). Es altísimamente probable”, anunció Mayta.
Rusia, destacó, es un país con el que Bolivia desea fortalecer su relación, “altamente positiva” a lo largo de este año.

“Se han tenido intercambios de conversaciones directas entre nuestros presidentes, también hemos conversado a nivel de cancilleres y en general tenemos una agenda bilateral rica y hemos podido coincidir en criterios en el ámbito multilateral también”, señaló el canciller boliviano.

Agregó que tanto Rusia como Bolivia apuestan por el multilateralismo para resolver los grandes problemas de la humanidad.

“En el caso de la pandemia, por ejemplo, hemos compartido la posición de liberar patentes, de transferir tecnología como la mejor vía para superar la pandemia”, continuó Mayta.

Lamentó que no se logró concretar esos esfuerzos en una acción conjunta de todos los países.

Además, abordó el tema de la preservación de la paz en un mundo de cambios acelerados.

Hemos expresado al canciller Serguéi Lavrov que esperamos que, a diferencia de otros momentos en la historia, las grandes potencias ahora tengan, así como que sus líderes tengan, la madurez para llevar adelante un proceso de transición que, a parte de las tensiones naturales de estos momentos históricos, pueda llevarse en términos de paz, sin llegar a conflagraciones armadas”, explicó.

Bolivia también espera que Rusia siga desempeñando un papel “muy importante” al respecto en el contexto internacional, ya que se debe, “sobre todo, preservar la paz en el mundo”, puntualizó el canciller boliviano.

“Lo que uno puede advertir en el diálogo (con Rusia) es que conocen bien lo que está pasando en la región, es de su interés”, dijo Mayta preguntado sobre qué le pareció durante su visita a Moscú el interés de la parte rusa por la situación en Latinoamérica.

El alto funcionario atribuyó ese hecho a dos razones: la presencia de empresas rusas en la región, por lo que tienen que poseer un “conocimiento muy cercano de la realidad latinoamericana” y la tradición de análisis acumulado de la diplomacia rusa que se remonta a los tiempos soviéticos.

El canciller boliviano también mencionó con satisfacción el hecho de que se están ultimando detalles para el encuentro de la Comisión mixta ruso-boliviana para la cooperación económico-comercial y técnico-militar, que debe celebrarse antes del fin de año en La Paz.

Cooperación energética

Bolivia considera el tema energético como dirección estratégica de su cooperación con Rusia, dijo Rogelio Mayta.

“El tema energético, que es fundamental, ya sea en la posibilidad de exploración y explotación conjunta de gas o de hidrocarburos en general”, dijo el ministro boliviano interrogado sobre qué direcciones de la cooperación ruso-boliviana considera estratégicas para su país.

Además subrayó que para las empresas rusas en Bolivia hay una posibilidad de trabajar en el ámbito de la explotación de litio, que “está sujeto a una invitación pública que se va a definir en el corto plazo”.

La extracción directa es una aspiración en este momento en Bolivia para poder lograr una explotación adecuada de nuestras reservas de litio y avanzar en lo que es un anhelo, que es pasar de la materia prima a una etapa de industrialización y tener la posibilidad de vender baterías”, explicó el canciller.

Reconoció que se trata de un camino complejo y agregó que precisamente para eso a Bolivia le vienen bien sus socios estratégicos que tengan la tecnología y el capital necesarios.

Entre las empresas rusas presentes en Bolivia figuran el gigante gasífero Gazprom –enfocado, entre otras cosas, en exploración geológica, producción, transporte, almacenamiento, procesamiento y venta de gas– y la corporación de energía nuclear Rosatom, que se encarga de la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear en la ciudad boliviana de El Alto.

Vacuna Sputnik V

Bolivia valora altamente el apoyo durante uno de los periodos más difíciles de la lucha contra el coronavirus, cuando Rusia empezó a suministrarle la vacuna anti-Covid rusa Sputnik V, declaró el ministro.

“Desde Bolivia valoramos mucho el haber podido contar con la vacuna Sputnik V”, expresó Mayta.

Precisó que tras el periodo de ruptura del orden constitucional en Bolivia, que se produjo en 2019, el entonces nuevo Gobierno del presidente boliviano, Luis Arce, estaba “fuera de todas las posibilidades de conseguir vacunas”.

“Estábamos muy atrás en la cola con las diferentes firmas que habían desarrollado y que estaban produciendo las vacunas, y la primera que logramos obtener a través de la firma de un contrato ha sido precisamente la Sputnik V en diciembre del 2020”, recordó.

Añadió que luego, en enero, Rusia entregó a Bolivia un lote pequeño de varias miles de dosis de la vacuna y que esta entrega tuvo un gran valor simbólico para la población boliviana, ya que inmunización estaba llegando después de un tiempo de mucha incertidumbre para el país andino.

“Bueno, más adelante se tuvo algunos problemas con la provisión constante y con las cantidades comprometidas, pero aun así ha sido muy significativo su aporte de haber contado con esas vacunas en la lucha contra la pandemia”, recalcó el ministro.

En este contexto, contó un fenómeno muy particular que ocurrió en Bolivia en relación con el fármaco ruso: “pese a toda la mala publicidad que se ha hecho en la región sobre la vacuna, en los centros de vacunación se hacían filas porque la gente quería vacunarse con Sputnik V”.

Bolivia tiene extremo interés en el tema de la producción de vacunas contra distintas enfermedades y no descarta una posible cooperación con Rusia en este ámbito, declaró el ministro.

“El tema de vacunas y el tema farmacéutico es algo que está siendo evaluado y analizado por nuestro Ministerio de Desarrollo Productivo en coordinación con el Ministerio de Salud. (…) Es algo de extremo interés para el Estado boliviano”, dijo Mayta preguntado si Bolivia está interesada en esta dirección de la cooperación bilateral con Rusia.

Al ser preguntado por si en la reunión se abordó el tema de la producción de la vacuna rusa en Bolivia, respondió que esta vez no se habló de eso.

Sin embargo, “es algo que se había planteado ya hace un tiempo atrás para que pueda viabilizarse, no tanto desde una perspectiva estatal, sino más bien apoyando a las empresas interesadas del sector privado”, explicó.

Agregó que se ha estado trabajando en un acercamiento en este ámbito en los últimos meses, pero de momento no se tiene nada concreto.

Proceso electoral en Venezuela

Bolivia espera que Venezuela logre resolver por vía electoral la conflictividad que acosa al país, añadió Rogelio Mayta.

“Tenemos esperanza de que el proceso electoral en Venezuela pueda ayudar a resolver la conflictividad que tiene (…). Creemos firmemente que cada pueblo va a decidir —y tiene el derecho de decidir— su destino por su propia dinámica”, señaló el ministro boliviano.

Subrayó que Bolivia siempre parte de la no injerencia y aboga por que cada país y cada pueblo puedan traducir su voluntad soberana según las reglas que él mismo haya definido.

El próximo 21 de noviembre, en Venezuela se celebrarán las elecciones regionales y municipales.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela invitó a la Unión Europea (UE) a desplegar su Misión de Observación Electoral (MOE) para vigilar los comicios, y el pasado 30 de septiembre, la MOE-UE y el CNE firmaron un acuerdo administrativo para garantizar la imparcialidad y objetividad de estasupervisión.

La jefa de la MOE, Isabel Santos, y diez miembros de la Misión ya se encuentran en el país.

Los venezolanos acudirán a las urnas para elegir a 23 gobernadores, 335 alcaldes, 251 integrantes de los consejos legislativos y 2.459 miembros de los concejos municipales.

Injerencia de la OEA en Nicaragua

El Gobierno de Bolivia duda que una injerencia directa por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) en los asuntos internos de Nicaragua sea una solución correcta a la situación política en el país, declaró Mayta.

Bolivia, al igual que Argentina, Barbados, Bolivia, Guatemala, México y San Vicente y Las Granadinas, se abstuvo de apoyar la reciente resolución de la OEA sobre la situación política en Nicaragua, en la que el organismo exige al gobierno de Daniel Ortega la excarcelación “de los candidatos presidenciales y de los presos políticos”.

“Entendemos, porque no somos ciegos, que puede haber cierta problemática interna compleja, inclusive que puede comprometer la vigencia de los derechos humanos, pero no creemos que la solución sea realizar una injerencia directa”, explicó el ministro boliviano.

El Gobierno de Bolivia, que a su vez prefiere partir de la no injerencia, está convencido de que hay otros mecanismos que pueden utilizarse para exhortar a las autoridades nicaragüenses para que puedan cambiar su rumbo, agregó Mayta.

Rechazo a las sanciones unilaterales

Asimismo, Bolivia no apoya la imposición de sanciones unilaterales contra ningún país.

“Cuestionamos las sanciones unilaterales contra los países en América y en el mundo (…). Y en América tenemos casos que han llegado a ser dramáticos”, dijo Mayta.

En particular, Venezuela tiene cerrado el acceso a varios productos, por ejemplo, a los insumos para la explotación de hidrocarburos, denunció.

“También el tema de insumos médicos que se ha visto con la pandemia. Pero no solamente con la pandemia, sino con otras enfermedades”, prosiguió el jefe de la diplomacia boliviana.

Venezuela tampoco tiene acceso al equipamiento médico de alta tecnología y varios servicios que antes prestaban sus centros de salud pública ahora son imposibles, con un impacto negativo directo en la salud del pueblo venezolano, subrayó Mayta.

Recordó además las limitaciones que sufre ese país en cuanto a poderse dotar de alimentos de importación.

“Bolivia no sufre ningún tipo de restricciones, pero no nos parece coherente que en un mundo plural como en el que existimos se permitan ese tipo de medidas”, recalcó.

Desde el 2015, según las cifras publicadas por el Gobierno de Venezuela, esta nación ha sido objeto de unas 430 sanciones que han bloqueado la capacidad de comercialización y financiamiento del país.

En septiembre, centenares de organizaciones no gubernamentales y activistas exhortaron a altos cargos de las Naciones Unidas a solicitar a Estados Unidos el levantamiento de las restricciones impuestas a Venezuela.

El documento, avalado por 847 firmas, entre ellas 267 ONG de Venezuela y otros países, señala que, como consecuencia de las restricciones en vigor, los ingresos del Estado venezolano se han reducido en un 99% y el país actualmente vive con el 1% de sus ingresos.

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