Big data: ¿son los algoritmos que enfrentamos de forma cotidiana realmente aleatorios?

La tecnología y la ciencia tienen la tendencia de ser mostradas como completamente neutras y objetivas. Pero tal vez eso no sea tan cierto.

La llamada big data y los algoritmos que esta construye están en todas partes hoy en día: desde las redes sociales que frecuentas, los portales de búsqueda e incluso el casino online que visitas por mero entretenimiento. Pero ¿qué se esconde detrás de estos instrumentos que moldean nuestra realidad?

Aunque esta práctica comenzó a popularizarse entre los grandes peces de Silicon Valley, lugar que es retratado como un inmenso laboratorio de innovación y casi como un paraíso en la tierra donde todo es posible, la big data lejos está de ser algo que siempre nos beneficie a todos. Y esto se debe a una razón muy sencilla: no todas las personas participan de esta actividad.

La historia que cuentan los datos está tallada por los hombres

A pesar de que los números tienen la capacidad de “no juzgar”, la impronta subjetiva se la cargan los y las investigadores que crean estos dispositivos para “vigilar” y automatizar ciertos procesos.

Para poder acceder a este tipo de habilidades, primero se debe contar con el privilegio de poder estudiarlo. Por lo que, ya de entrada, notarás que quienes analizan los datos y los filtran son personas generalmente de clase media o alta, con acceso a la educación y, hasta hace al menos unos años, eran mayoritariamente varones blancos de Estados Unidos.

Algoritmos racistas, sexistas, xenófobos y clasistas

Si las personas que están detrás de estos algoritmos tienen trasfondos culturales y económicos similares: ¿cómo son entonces los datos que ingresan en el modelo de computadora?

Por ejemplo, en 2019 se descubrió que el software de toma de decisiones que utilizaban varios hospitales de Estados Unidos tenía una tendencia racista, ya que catalogaba a las personas de color como sujetos con mayor riesgo a sufrir ciertas enfermedades o con un mayor índice de mortalidad simplemente por su color de piel.

Aunque los datos revelaron que las personas de color tenían una mayor tendencia a estar enfermos, es un error completamente garrafal realizar esa asunción sin tener en consideración otros factores como los ingresos económicos, el nivel educativo y más.

¿Cuál es la solución para derribar las estructuras patriarcales y capitalistas? La diversidad.

Sin diversidad no se puede innovar

Esta falta de diversidad dentro de las empresas y organizaciones que se encargan de moldear la información, hace que terminemos repitiendo los mismos patrones una y otra vez. Es por eso que sin diversidad, será difícil encontrar soluciones a nuevos problemas, o nuevas soluciones a viejos problemas incluso.