PASTRANA, POLÍTICO COLOMBIANO FAMILIARIZADO CON EL FRAUDE Y QUE DIO ASILO A CARMONA ESTANGA, PIDE NO RECONOCER GOBIERNO DE MADURO



CRONICÓN.NET

Colombia, definitivamente es el país del realismo mágico y de las más sorprendentes paradojas. Precisamente, el expresidente Andrés Pastrana Arango (1998-2002), hijo de Misael Pastrana Borrero, quien también ostentó la Presidencia de la República entre 1970-74 gracias a un descarado fraude; pero además el que celebró el golpe de Estado a Hugo Chávez el 11 de abril de 2002 y le cabe la deshonrosa actuación de haberle otorgado durante su cuestionado gobierno asilo al aprendiz de dictador, Pedro Carmona Estanga, ahora solicita en forma reiterada a través de dos misivas al presidente Juan Manuel Santos no reconocer el gobierno legítimo de Nicolás Maduro.

Pastrana Arango muy cercano a los sectores ultraconservadores y fascistas de Venezuela por su pertenencia a la Orden de Malta y sus estrechos vínculos con el Opus Dei, azuza desde Bogotá a la oposición liderada por Henrique Capriles a seguir con los planes de desestabilización y saboteo al gobierno de Maduro, que vienen siendo alentados por los personajes y los factores externos que protagonizaron el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.

Fue precisamente este oscuro gobernante colombiano que encontrándose en San José de Costa Rica llamó telefónicamente a Carmona Estanga el día del golpe contra el presidente Chávez para expresarle su solidaridad y respaldo. Su vicecanciller, Clemencia Forero, reconoció el gobierno espurio de Carmona a quien calificó como "un gran integracionista" y a renglón seguido expresó que con el "nuevo mandatario" de Venezuela, "esperamos poder construir una relación basada en la cooperación, en el entendimiento y en la total transparencia".

Pero además, fue el propio Pastrana Arango el que dio asilo al dictador Carmona Estanga e instruyó a su entonces embajador en Venezuela, Germán Bula Escobar para que le prodigara todas las atenciones en la sede diplomática colombiana en Caracas y lo acompañara en su traslado hasta Bogotá.

Pastrana Arango hace parte de una decadente e inepta dinastía familiar de la oligarquía colombiana que ha medrado del presupuesto nacional desde hace más de medio siglo, prácticamente desde que su progenitor, Misael Pastrana Borrero, con el padrinazgo de un nefasto mandatario ultraconservador, Mariano Ospina Pérez (que instauró una dictadura a finales de a década de los 40 del siglo XX), ingresó a la burocracia y ocupó todos los puestos públicos habidos y por haber.

Hablar de Andrés Pastrana en Colombia es como aludir a George W. Bush en Estados Unidos por su carencia de intelecto. En el caso de este exmandatario colombiano, sus actuaciones y declaraciones públicas rayan en la estulticia. Entre sus amigos personales se destacan el fascista y neofranquista expresidente español José María Aznar y empresarios de la más rancia ultraderecha venezolana.

Fraude descarado

Pero además, este delfín de la política colombiana que durante su gobierno (1998-2002) dejó a Colombia sumida en una grave postración económica y de orden público, es hijo como ya se mencionó antes, de Misael Pastrana Borrero, usufructuario del Frente Nacional, un acuerdo de poder del monopólico bipartidismo liberal-conservador que buscó excluir toda voz discordante o de oposición durante 16 años.

Las evidencias muestran cómo la coalición liberal-conservadora maquinó el fraude contra Gustavo Rojas Pinilla, ganador de las elecciones del 19 de abril de 1970. Por la ínfima cifra de 63.557 votos, el padre de Andrés Pastrana se hizo a la Presidencia de Colombia gracias a las trampas urdidas por las autoridades electorales de ese entonces y la complacencia del gobierno de Carlos Lleras Restrepo. Por eso su legitimidad como gobernante fue y seguirá siendo espuria.


Andrés Pastrana visto por Vladdo

Con esos antecedentes y con esas cartas de presentación, Andrés Pastrana Arango, quien se vanagloria de haber conseguido la "ayuda" de Estados Unidos conocida con el eufemístico nombre de Plan Colombia, que no es más que la entrega de la soberanía nacional a Washington, se rasga las vestiduras dando lecciones de democracia y de transparencia electoral.

Mayo de 2013.