ENTREVISTA CON MARCELO DEL POZO, DIRECTOR DE PRODUCCIÓN DE ECUADORTV

EN AMÉRICA LATINA SE ESTÁ DANDO UN HITO COMUNICACIONAL AL ENFRENTAR A LOS GRANDES MEDIOS QUE INSTALARON UN MIEDO GRACIAS A SU PRESIÓN


Marcelo del Pozo

 

POR DIEGO SÁNCHEZ

El presidente ecuatoriano Rafael Correa estuvo en la Argentina y su visita llegó acompañada por la estela de un pequeño gran hito comunicacional para la región: la celebración de los primeros cinco años de vida de EcuadorTV, el primer canal público de la nación que parte al mundo en dos. Nacida el 29 de noviembre de 2007, EcuadorTV es una señal que no sólo actualizó al pueblo ecuatoriano en ese frondoso debate político-comunicacional que atraviesa a todo el continente, sino que también peleó por algo más profundo, una discusión que muchas de sus naciones hermanas -como la propia Argentina- tienen saldada desde ya hace algunas décadas: la presencia de un sistema de medios público, la posibilidad de un espacio que sin la lógica de los grupos privados, también sea un medio de comunicación. Marcelo Del Pozo es el Director de Producción y Programación de esta joven señal televisiva. Medios y clase política, televisión estatal o televisión pública, voz del Estado, apertura comunicacional y el gobierno como generador de contenidos, son los temas que atraviesan esta entrevista.

¿Qué balance hacen de estos primeros cinco años de televisión pública en Ecuador?

Cuando comenzamos hubo, por un lado, mucho cuestionamiento acerca de que el Estado asuma un medio de comunicación. En Ecuador no ha existido nunca otra forma de comunicación que no sea la privada, entonces se satanizó mucho a la televisión pública. Se dijo que iba a ser un instrumento de propaganda, que iba a ser utilizada con fines puramente políticos. Ha pasado el tiempo y se ha demostrado todo lo contrario. Los contenidos y el servicio, es decir, la posibilidad de llegar a lugares donde antes no llegaba ni siquiera ninguna otra forma de televisión o de comunicación, ha cambiado un poco la percepción. Por supuesto que en los sectores políticos y de la comunicación tradicional se sigue hablando con ironía respecto de la televisión pública. Pero creo que el saldo general ha sido realmente muy favorable.

¿Se logró instalar una idea de televisión como bien público?

Sí, que la televisión pública sea un espacio que debe existir ha calado sobre todo en la ciudadanía. Hoy la idea de medios públicos está inserta dentro del proyecto de Ley de Comunicación que está esperando un debate que ya lleva casi dos años aletargado por los intereses de la contraparte. Pero que se hable de cuál es el estamento que debe regir a la televisión pública, de si debe haber un consejo administrativo, de si debe ser autónoma, ya es importante. Hoy no se cuestiona su existencia sino que se debate cuál es la forma en la que debe coexistir dentro del esquema de medios.

¿Cómo es el esquema de medios en Ecuador? ¿En qué escenario se encuentra EcuadorTV?

Cuando surge el gobierno del presidente Correa, su principal oposición proviene de los medios. Y lo que se devela no es que ellos estaban al servicio de los sectores políticos conservadores sino que estos poderes eran los que estaban al servicio de los medios. Los medios tenían mayor poder político porque eran los que ponían y sacaban a los presidentes. Y ellos azuzaban a los grandes sectores económicos a alinearse, llegando al punto de que en el combate del presidente contra la caduca y corrupta clase política, los partidos políticos prácticamente desaparecen y lo que queda es un sector mediático revelado como contradictor del gobierno. Entonces al presidente no le queda otra opción que dirigirse a los medios como oposición, porque son ellos los que ejercen ese rol, adoptando un espíritu de cuerpo donde cualquier cosa que afecte sus intereses afecta aparentemente a la libertad de expresión. Por ejemplo, la importación de papel prensa, que en el Ecuador no se produce sino que se importa, estaba libre de gravámenes. Y cuando se le impone el mismo arancel que otras actividades, inmediatamente se habla de querer coartar la libertad de expresión. Ese es el escenario ahora, donde la verdadera oposición política al presidente son dos o tres grandes medios que obviamente cuentan con grupos económicos detrás, más que nada la banca o sectores importadores. Hay grandes comerciantes que son dueños de medios de comunicación y que más que utilizarlo como un medio de publicidad, lo utilizan como un medio de presión política.

¿Cuáles son los ejes principales del proyecto de Ley de Comunicación en Ecuador?

Los grandes lineamientos son tres. Uno, es que establece el tema de la distribución de los medios, sobre todo los radioeléctricos. La ley dice que los medios deben compartir el espacio radioeléctrico en tres categorías: los medios comerciales, los públicos y los comunitarios. Porque anteriormente había una gran concentración donde incluso se habían repartido como botín político entre los grandes medios y actores políticos que pasaban a ser ahora comunicadores. Lo segundo está relacionado con regulaciones pero no porque se quiera establecer nuevos entes regulatorios sino poner en vigencia leyes ya aprobadas. Ya existen en la Constitución y en el sistema jurídico herramientas, lo que pasa es que no se aplican. Y por último lo que tiene que ver con nuevos requisitos como el espacio a la producción nacional independiente y a los artistas ecuatorianos en igualdad de condiciones. Muchas cosas ya están, incluso, amparadas en otras leyes. Por ejemplo, hace un mes y medio entró en vigencia un espacio televisivo del Ministerio de Educación que se llama "La hora educativa", que utiliza hasta una hora diaria de los canales para pasar contenidos educativos. Eso está en una ley del año 1975 y nunca se había puesto en práctica. O sea que no es una ocurrencia de ahora.


¿Cómo ven en Ecuador todos los debates alrededor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en Argentina?

Lo de Argentina es sintomático de que no necesariamente la lucha está en conseguir que existan las leyes, sino que también es un tema de decisión política. La ley se sancionó en el Congreso pero no se ha podido poner al 100% en práctica por la resistencia de grandes medios que han logrado instalar durante años en la clase política un miedo a esa presión mediática. Por eso es una cuestión de decisión política. Lo que hizo el gobierno argentino, en ese sentido, es el camino que se debe seguir. En Ecuador todavía estamos peleando para que exista una ley y de ahí veremos una siguiente lucha que será lograr que los medios la cumplan. En el caso de la Argentina, entiendo que el tema de los espacios en los medios es mucho más grave porque hay monopolios que están abusando de un espacio común, el propio derecho a la información se está alienando en base a sus intereses comerciales.


Volviendo a EcuadorTV, ¿dónde radica para ustedes la importancia de la comunicación pública?

Cuando aparecen los medios públicos se crean otros espacios, se crea otro contraste. Nosotros insistimos que somos muy objetivos al plantear nuestra información, pero también que es importante que el propio Estado tenga una posibilidad de expresar sus opiniones, sin ser distorsionadas. Ecuador en el espacio de menos de ocho años tuvo cuatro cambios forzados de gobierno, por no decir, cuatro golpes de Estado, porque la debilidad del Ejecutivo estaba expuesta ante el poderío de los medios. Esto es una oportunidad de contrastar otra realidad y la ciudadanía se ha dado cuenta de eso, como también que puede tener espacios de expresión. Por primera vez tenemos programas donde se abren los micrófonos al público, el ciudadano raso puede hablar, no hay censura. Yo recuerdo que cuando comenzamos con la televisión pública tenía en mis manos un informe de la CIESPAL por los 25 años de la democracia, donde decía que en ese lapso habían aparecido, en todos los medios de televisión, apenas 2000 personas. O sea 2000 rostros diferentes a lo largo de 25 años implicaba una concentración de las voces a un mínimo de personas que casi todas representaban la misma línea de pensamiento. Y entonces aparece la televisión pública y cambia las cosas. El otro día dejó de emitirse un programa que tuvimos durante cuatro años y sólo ahí aparecieron 1500 personas. Que en los cinco años de existencia de la televisión pública hayan aparecido, por poner un número, 2000 o 2500 rostros en pantalla, igual que en 25 años de sistema privado, ya te da una visión del gran aporte en la apertura a la comunicación que han significado los medios públicos en Ecuador.

¿Cómo analizan ustedes, desde su experiencia "joven", los debates comunicacionales a nivel regional?

En los últimos años los medios convencionales han estado debilitándose. Sabemos que los periódicos circulan menos, que la gente se informa más por internet y que la televisión tal como la conocemos va a cumplir su ciclo. Entonces los grandes emporios mediáticos miran a los medios públicos que no están tan preocupados por este aspecto comercial, como un rival más cercano. Porque si un medio que circulaba cien mil diarios se reduce a treinta mil y un medio público escrito que circulaba diez mil, al ser gratuito aumenta, entonces eso lo vuelve su competencia directa. Es un escenario nuevo. También está el hecho de que los gobiernos, más allá de sus tendencias, quieren estar más cercanos a sus pueblos. Lo vemos en Brasil, en Argentina, en Venezuela y los medios entonces respondemos a otra necesidad. Ya no somos solamente un altavoz de lo que el gobierno quiere decir. Por eso en algunos países ha cambiado la denominación de medios estatales a medios públicos, porque se han dado cuenta de que ese es el rol donde tienen que funcionar.

Hay un efecto posible o deseable de estos debates comunicacionales y es el regreso de la herramienta política, algo que se fue diluyendo en el discurso mediático y que retoma lo que hablábamos antes: una clase política que se desvanece y donde los medios se asumen como oposición. ¿Ustedes lo ven así?

En Ecuador pasa algo, que supongo será igual en otros países, y es que muchos políticos alguna vez comenzaron como actores mediáticos. Es decir, el ex presentador, el ex periodista, terminan siendo políticos. Y en muchos casos revela que eran herramientas de esos medios para conseguir ese fin o que tenían una ambición y usaban el medio como plataforma. Eso en las realidades actuales, donde el monopolio de la comunicación se está perdiendo en cuanto a que hay otras oportunidades, por ejemplo, las redes sociales, la comunicación comunitaria, creo que obligará también a los políticos a tener que buscar otros espacios, ya no solamente en los medios. Y entonces creo que en ese sentido vuelven los medios públicos a pensar otros roles comunicacionales, como el de crear identidad, de educar, de brindar cultura, etcétera.

¿Qué otras experiencias de comunicación pública está desarrollando Ecuador en la actualidad?

Nosotros tenemos también una radio que ha crecido mucho, cubrimos más del 80% del país. Existen, aunque no son parte de nuestra organización, un diario público, medios impresos regionales también con carácter público. Hay medios públicos también que han crecido a nuestro ejemplo, a nivel provincial y regional, que a la larga lo que ayudan es a establecer un mayor equilibrio entre el peso que han significado los medios tradicionales y otras formas de comunicación pública comunitaria o inclusive de carácter educativo. También hay diversos espacios de la administración pública que entienden que ellos también tienen que ser protagonistas de los medios y no solamente usuarios, es decir, esperar a la dádiva de que los grandes medios comerciales les den un espacio para cultura o educación. Hoy saben que tienen que generar sus propios espacios, como el caso del Ministerio de Educación que está creando su propio canal de televisión, al estilo del Canal Encuentro de Argentina.

Niapalos.org, Buenos Aires, 12 de diciembre de 2012.