¡NO ENTIENDO!

POR OCTAVIO QUINTERO


Especialmente el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas y el senador de la Alianza Verde, Navarro Wolf, acapararon cámaras explicando el acuerdo logrado para asegurar la aprobación de la nueva reforma tributaria.

Como se ha informado, lo que se busca es elevar los ingresos fiscales en 12,5 billones de pesos constantes en los próximos 4 años para equilibrar el presupuesto de Santos II. Y lo que se le escuchaba al ministro y al senador era que se iban a bajar tales impuestos para subir otros tantos; como quien dice, abriendo un hueco para tapar otro.

La reverencia a los tres o cuatro empresarios que dominan el sector privado colombiano, fue notoria; tanto el ministro como el senador enfatizaban que finalmente lo que se iba a hacer en materia tributaria tenía la aprobación previa de los gremios económicos.

Qué bueno que así mismo trataran al sector social. Pero no, ¡qué va!: el IVA se sube y los salarios se bajan; las contribuciones se establecen y los subsidios se desmontan a sus espaldas, como cuando le subieron a los pensionados el aporte a salud del 4 al 12 por ciento o cuando se les eliminó a los trabajadores la bonificación nocturna, corriendo la jornada diurna de 6 de la mañana a 10 de la noche.

Nada que talle a los empresarios se dispone en la nueva y siempre misma reforma tributaria. Lo de cárcel por evasión, fue apenas una tímida insinuación en un país catalogado en el mundo como uno de los de mayor evasión fiscal. Corrupción, inequidad, beneficios y paraísos fiscales son algunos de los grandes problemas del sistema tributario, según revela una investigación adelantada por la reconocida facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional.

El esfuerzo del ministro Cárdenas y del senador Navarro, nos demuestra que, en efecto, el Ejecutivo y el Legislativo sí tienen concertación a la hora de impulsar o enterrar un proyecto de ley. Y, por tanto, no deja de ser excusa pendeja la que se le viene dando a los pensionados con la promesa de Santos y Vargas Lleras en campaña de reducirles el aporte a salud diciéndoles que ahora solo es responsabilidad del Congreso aprobar o no la respectiva ley… Lo mismo anda ensayando con los trabajadores activos ese mal llamado ministro del Trabajo que debiera ser "ministro del Empresario" porque es el interés prioritario y lo que se defiende desde esa cartera en la que, últimamente, para mayor afrenta, han dado en colocar a exlíderes vergonzantes del sector sindical, desde la ya lejana época de Antonio Díaz en el gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966/1970).

Solo en Colombia se puede observar el eclipse ideológico de unos guerrilleros que empuñan las armas para tumbar al régimen y terminan alzando el puño para defender al régimen.

¿Será eso mismo lo que se está buscando en la Habana? ¿Terminaremos dentro de unos cuantos años viendo al senador Timochenko defendiendo en el Congreso los tres huevitos de Uribe, ya transformados por Santos en tres robustos y hermosos pollitos?

20 de noviembre de 2014.