EL DISCURSO DE FRANCISCO QUE EL CAPITALISMO NO QUIERE VER

POR OCTAVIO QUINTERO


Poca divulgación ha merecido en Colombia el discurso del papa Francisco ante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, celebrado en el Vaticano entre el 27 y 29 de octubre pasado. Debe ser porque en este país, lo urgente no da tiempo para apreciar lo importante o, podría ser también, porque el mensaje del Papa rechina en los oídos de los capitalistas adictos, dueños de los más influyentes medios de comunicación social.

El Papa en cierta forma empieza a quejarse de una calumnia mundial que corre como el fantasma de Marx sobre Europa: el comunismo.

De entrada al discurso, Francisco dice: "Tierra, techo y trabajo. Es extraño, pero si hablo de esto, para algunos resulta que el Papa es comunista", y aclara que su encuentro con los líderes mundiales de movimientos populares "no responde a una ideología sino a un acto de solidaridad, palabra que no cae bien pero que resultar ser un modo de hacer la historia, y eso hacen los movimientos populares".

Nunca antes como aquí en este Encuentro, el Papa fue tan directo en su mensaje social (no ideológico): "Jesús les diría hipócritas a los que abordan el escándalo de la pobreza promoviendo estrategias de contención que únicamente tranquilice y convierta a los pobres en seres domesticados e inofensivos".

Esta parte de su discurso no deja de recordarnos en Colombia el creciente asistencialismo politizado que se despliega a través de Familias en Acción, por ejemplo. Y como hablando muy concretamente de esto, el obispo de Roma agrega: "es triste ver que detrás de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad; se le niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales", como esa cacareada política de vivienda gratis, podría agregársele al discurso con la venia del Papa, por supuesto.

Queda claro que la apuesta de Francisco es por los pobres, reviviendo el mejor momento de la Iglesia Católica de tiempos de León XIII (RerumNovarum, 15 de mayo de 1891)…

"Qué lindo es cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros más pobres y a los jóvenes. Entonces sí se siente el viento de promesa que aviva la ilusión de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza… El encuentro de Movimientos Populares es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, una realidad muchas veces silenciada. ¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella! No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONG, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan… Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y sobre todo practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres y que nuestra civilización parece haber olvidado".

De Tierra, Techo y Trabajo, sin olvidar la Paz y la Ecología, habló el Papa como preámbulo de su primera encíclica ya anunciada. Fuera bueno que sobre esto, los líderes colombianos estuvieran más atentos, tan solo fuera por aquello de que "guerra avisada no mata soldado"

3 de noviembre de 2014.