LA (DE)GENERACIÓN DE EMPLEO

POR OCTAVIO QUINTERO


El gobierno nacional está reclamando mérito propio por mejorar las condiciones laborales de los colombianos a través de la generación de empleo que, según el último reporte del Dane, se ubicó en marzo por debajo de dos dígitos… "Lo logramos", como dice el presidente-candidato en sus cuñas.

No se requiere mucho esfuerzo mental para distinguir que una cosa es generar empleo y otra bien distinta es mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. No cabe duda que cuando el gobierno desliza a través de los medios lo uno por lo otro, sabe de qué habla y con qué sentido…

En la misma información del Dane se indica que la rama de actividad que concentró el mayor número de ocupados fue el comercio, y la posición ocupacional que registró la mayor participación fue la de trabajador por cuenta propia.

Ahí está el quid: si hay un empleo de peores condiciones laborales en Colombia, es el de la rama comercial, sea como dependiente de alguna empresa o por cuenta propia.
Si como dependiente, la inmensa mayoría de trabajadores de la rama comercial no gana más de un salario mínimo… Y ya sabemos que un salario mínimo representa solo el 50% del costo de una canasta básica…

Sabemos también, porque se ha estudiado y denunciado, que los empleadores de la rama comercial, ellos mismos son muy informales, que no cumplen ni con las obligaciones propias de sus empresas ni con las relativas a sus trabajadores.

Y sabemos, por último, que ese giro eufemístico de… "por cuenta propia", oculta el "rebusque", nombre dado por el docto vulgo a las personas que cansadas de buscar un trabajo formal, deciden emprender desde sus casas o en las calles alguna forma legal o ilegal de ganarse la vida.

Y ese es principalmente el empleo que se está generando en Colombia, se dice también en todos los estudios de reconocido rigor académico.

Resulta cierto que la suma de toda esa actividad laboral ha hecho bajar el desempleo a un dígito, como lo dice el Dane; pero no ha sido como resultado de una buena política laboral, sino todo lo contrario: como resultado de una mala política laboral que privilegia el resultado financiero de las empresas sobre las condiciones laborales de los trabajadores.

Uno entiende que tenga derecho el gobierno a reclamar resultados de su gestión administrativa y convertirlos en bando de su campaña reeleccionista… Pero así no, porque resulta tramposa la causa, y poco o nada se debe confiar en una administración de funcionarios que esgrimen argumentos aparentes para defender resultados falsos.

1 de mayo de 2014.