"LA FATAL ARROGANCIA"

POR OCTAVIO QUINTERO

 

"Una razón de mi destitución por Santos es mi propuesta de ordenar el territorio alrededor del agua en Bogotá", trinó el exalcalde Gustavo Petro en la mañana del domingo 30 de marzo.

Ahora coge sentido la primera declaración de Santos una vez concluido el llamado "Consejo de Ministro por Bogotá" cuando, dentro de los pomposos anuncios, dijo que se iba a vender agua en Bloque a los municipios de Cundinamarca, vecinos a Bogotá.

"La guerra del agua", como en su momento se llamó la decisión de la administración Petro de suspender la venta de agua en Bloque a la "invasión" de urbanizaciones en municipios vecinos, fue la chispa que prendió toda la oposición del gobierno nacional contra el gobierno distrital.

Y muchos dicen que en el fondo de todo, está la mano "invisible" del exministro y hoy candidato a la vicepresidencia, Germán Vargas Lleras, a favor de sus poderosos empresarios-amigos, urbanizadores en la extensa Sabana de Bogotá que se redondea en un área de Usme, Facatativá, Zipaquirá, Gachancipá, Sopó, La Calera y cierra nuevamente en Usme.

Frente a tantos problemas como los que tiene Bogotá, agravados por la destitución de su alcalde, en las dramáticas circunstancias en que este evento llegó a esa instancia; que el presidente Santos haya elegido decir que se vendería agua en bloque a Cundinamarca, es muy diciente y refuerza el trino del exalcalde Petro: "Una razón de mi destitución por Santos es mi propuesta de ordenar el territorio alrededor del agua en Bogotá".

AGUACEROS Y GOTERAS

Pegado al trino, Petro puso un enlace del blog del analista Gustavo Wilches-Chaux (Febrero 21, 2014) en el que se resume la inmensa importancia sociopolítica y económica del agua como factor de "las múltiples dinámicas que pueden significar amenazas para los territorios de los cuales somos parte y por los distintos factores por los cuales somos incapaces de convivir sin traumatismos con dichas dinámicas".

¿QUÉ SIGNIFICA EL TRINO DEL EXALCALDE?

Que, en adelante, el ordenamiento territorial de Bogotá y sus vecinos tenía que obedecer a la fuente de vida que es el agua, y en ese mismo sentido, se pronuncia el Consejo de Estado en su sentencia sobre lo que se ha llamado como la salvación del río Bogotá.

El analista Wilches-Chaux en su resumen de la importancia del agua en el ordenamiento territorial dice que esto "no es un embeleco, es un requisito para la viabilidad de los territorios y para que los seres vivos podamos formar parte, con calidad de vida, de nuestra porción de planeta…

"Ordenar el territorio alrededor del agua" quiere decir concebir, planificar y llevar a cabo las actividades humanas respetando su carácter de ser vivo y reconociendo que el agua, que ha venido configurando el territorio desde muchos miles de años antes de que apareciéramos los seres humanos, debe ser tenida en cuenta como un factor -o mejor: como un actor- determinante".

Pero el agua, en concepto de los amigos urbanizadores de Vargas Lleras, que ahora por razones electorales lo son también de Santos, más que un factor de vida es un factor económico que impone sus prioridades al territorio (prioridades que no suelen ser colectivas sino las de unos pocos).
Tantas cosas hay para revolucionar en Colombia, y todas tan importantes, que detenerse en una parecería improcedente… Pero esa del ordenamiento territorial sí debiera revisarse con urgencia porque no se pude seguir permitiendo que el ordenamiento territorial nos haya llevado a la idea de que podemos atropellar la naturaleza y poner la tierra a nuestro particular servicio, independientemente de las condiciones en que por millones de años la ha venido ordenando la naturaleza.

Con Hayek valdría decir aquí… "La fatal arrogancia".

31 de marzo de 2014.