EN EL BALCÓN AQUEL...

POR OCTAVIO QUINTERO


El voto en blanco en elección de cuerpos colegiados es una utopía como propósito de cambio; y si en lo remoto del acaso llegara a imponerse, es una trampa política que puede dejar tendidos en la arena a los partidos minoritarios que frecuentemente son los de oposición.

Quienes alegremente vienen promoviendo a "Don Blanco" en estas próximas elecciones parlamentarias, dizque para expresar repudio a los politiqueros de siempre, si lo hacen de buena fe, le están haciendo el juego a los mismos con las mismas.

No se requiere demasiado esfuerzo mental para entender que, si don blanco triunfa, no se podrán presentar de nuevo a las siguientes elecciones las listas de aquellos partidos o movimientos políticos que no hayan alcanzado el umbral. O sea que, si bien entendemos, a las siguientes elecciones se pueden presentar las mismas listas de los partidos que hayan pasado el umbral…

Es decir, cuando se vota en blanco en unas elecciones parlamentarias, las víctimas más cercanas son los partidos minoritarios, tanto porque pueda ganar el blanco, como porque no; ya que de todas maneras suma para elevar el umbral al, que difícilmente llegan aquellos partidos minoritarios que, mal que bien, alguna bulla hacen en el Congreso contra esas aplanadoras legislativas que de todas formas, a las buenas o los "mermelazos", imponen sus decisiones.

Y el examen mental de esta afirmación, resulta fácil: ¿Cree usted que si en las próximas elecciones el voto en blanco derrota en votos a la suma de todos los demás partidos, el liberalismo no alcanzará el umbral? ¿Tampoco el conservatismo? ¿Correrá la misma suerte la U o Cambio Radical o, quizás, el nuevo Puro Centro Democrático de Uribe?

¿Entre estos partidos, cuales podrían quedar por fuera del umbral: Polo Democrático, MIRA, Alianza Verde, PIN, ASÍ, otros?

Usted mismo diga, entonces, cuáles partidos, de acuerdo con su criterio, podrán volverse a presentar a la siguiente elección, en donde ya el voto en blanco no tendrá ningún valor.

Eso, como hemos venido señalando, en caso de que el voto en blanco logre la mitad más uno de todos los votos válidos en las próximas elecciones. Y el siguiente ejercicio también resulta interesante:

De acuerdo con la tradición electoral de Colombia, los analistas creen que en las elecciones de Congreso de este próximo 9 de marzo, podrían registrarse unos 15 millones de votos, es decir, el voto en blanco, para hacer revertir el resultado tendría que estar por encima de 7 millones y medio de votos +1…
Si hay en Colombia un movimiento político capaz de alcanzar esta cumbre electoral, no debiera gastar semejante arsenal disparándole a los gallinazos que, por demás, seguramente volarán por encima del umbral y volverán a los 10 días siguientes con la misma lista, ya sin poder electoral que los ataje.

Llegará el momento de analizar a "Don blanco", frente a cargos públicos de elección popular como Presidente, gobernadores y alcaldes que, ahí sí tiene algún efecto, aunque limitado lamentablemente por la Corte Constitucional que declaró inexequible el artículo de la reforma política del 2011 en el que se establecía que con solo superar la votación del candidato más alto, el voto en blanco obligaba a repetir la elección, sin ninguno de los candidatos derrotados… La Corte dijo que la votación del blanco debía ser la mitad más uno de todos los demás, y ahí dejo el quid del asunto, que solo ha podido ser resuelto una vez, en Bello, Antioquia, y nada más…

Fin de folio. "Es flaca sobremanera, toda humana previsión, pues, en más de una ocasión, sale lo que no se espera": La perrilla de Marroquín.

27 de enero de 2014.