EL DIABLO HACIENDO HOSTIAS

POR OCTAVIO QUINTERO


El expresidente Belisario Betancur se fue el pasado jueves 03 de diciembre hasta la universidad de Ibagué y le pidió perdón al país por la masacre del Palacio de Justicia hace 30 años…Siguiendo su ejemplo, el alto mando de las Farc, Pastor Alape, se fue el domingo 06 en la tarde hasta Bojayá, en el departamento del Chocó, a pedirle perdón al país por la masacre sucedida en este municipio en el 2002 en donde, en medio de un fuego cruzado con paramilitares, lanzaron un cilindro-bomba a la iglesia donde se refugiaban los habitantes, matando a 120.

El país espera ahora del expresidente Pastrana una contrición del mismo estilo. Probablemente cuando pase la espuma de los acontecimientos de las elecciones parlamentarias en Venezuela, a donde el expresidente se fue a agitar el electorado de derecha como si se tratara de causa propia, tenga tiempo de ir hasta Bojayá a pedirle perdón al país por su participación en esa tristemente recordada masacre.

No son calumnias de la oposición como, quizás, venga diciendo a sus ignaros allegados de Venezuela el mismo expresidente Pastrana. No, hace unos años el Tribunal Administrativo del Chocó lo condenó a responder desde el punto de vista penal, disciplinario y económico, y también de responsabilidad política, por dicho acto criminal, sentencia que fue recientemente ratificada por el Consejo de Estado.

Mientras no se demuestre lo contrario, todo indica que Pastrana miró disimuladamente a otro lado mientras las Farc y los paramilitares cruzaban fuegos en medio de la población civil.

Y si después le queda arrestos, debiera desplazarse igualmente al caserío de Santo Domingo, en el municipio de Tame, departamento de Arauca, en donde el 13 de diciembre de 1998, recién posesionado, ordenó a la FAC (Fuerza Aérea Colombia) bombardear a una columna de las Farc, refugiada en esa población tras el ataque que pocas horas antes había lanzado contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas.

Tampoco son calumnias de la oposición. Hay sentencia del Consejo de Estado y de la Corte Internacional de Derechos Humanos condenando al Estado por esa masacre, amén de obstruir durante toda la administración Pastrana las investigaciones pertinentes.

Eso, y nada más, es lo que le revuelve a uno el estómago al ver al expresidente Pastrana puesto al frente del contingente extranjero que acompañó a la oposición venezolana en su magno empeño del pasado domingo por "liberar" al vecino país del "oprobioso" régimen del Socialismo del Siglo XXI, introducido 12 años atrás por el presidente Chávez.

Y junto a él, otros expresidentes, cuyas historias democráticas en sus países también son cuestionadas y juzgadas en los tribunales, poniendo nuevamente en escena la realpolitik preconcebida por Maquiavelo que, en el fondo, es la combinación de todas las formas de lucha por retener o reconquistar el poder sin muchos miramientos a principios filosóficos, teóricos o morales.

Se insta desde el Olimpo capitalista a los más prestigiosos medios de comunicación a cuestionar al presidente Maduro por proseguir las orientaciones castro-chavistas, y se mira a otro lado a la triunfante oposición venezolana asesorada por expresidentes criminales, muchos de ellos, como Pastrana, sacándole el cuerpo a los estrados judiciales.

"Oh gloria inmarcesible" e inmaculada la de estos adalides de la democracia latinoamericana puestos en escena en las elecciones venezolanas. Seguramente sus consejos seguirán, ahora más que nunca… Y, entonces, apriétense los cinturones porque lo que sigue en la República Bolivariana es la retoma del Poder Ejecutivo a cualquier precio…

9 de diciembre de 2015.