El poeta de la revolución salvadoreña

POR NÉSTOR KOHAN /

Roque Dalton (1935-1975) constituye uno de los grandes revolucionarios y poetas de El Salvador, nacidos y crecidos políticamente al calor de la Revolución Cubana. Dalton forma parte de la generación de revolucionarios latinoamericanos formada por el nicaragüense Carlos Fonseca Amador, el argentino Mario Roberto Santucho, el chileno Miguel Enríquez, el uruguayo Raúl Sendic, el brasileño Carlos Mariguella, entre muchísimos otros.

De niño Dalton estudió con los jesuitas. Más tarde viajó a Santiago de Chile para estudiar Derecho, aunque volvió a San Salvador a continuar sus estudios. Perteneció al Círculo Literario Universitario (1956), junto a Manlio Argueta, Roberto Armijo, José Roberto Cea y Tirso Canales. Dalton es una de las voces más influyentes de la denominada «generación comprometida», que en su país hizo suya la frase del guatemalteco Miguel Ángel Asturias: «El poeta es una conducta moral». Militante, en sus inicios, en la juventud del Partido Comunista Salvadoreño, Roque Dalton se exilió más tarde en forma itinerante a partir de las amenazas de muerte en su contra de varias dictaduras militares en su país. Vivió en México, Checoslovaquia y Cuba, a la que llamó su segunda patria.

Poeta de fino humor y afiladísima ironía, produjo obras relevantes entre las que se destacan La ventana en el rostro (1962), El turno del ofendido (México, 1964), Miguel Mármol (La Habana, publicada por primera vez en el N°48 de la revista cubana Pensamiento Crítico), Pobrecito poeta que era yo (Costa Rica, 1975), Monografía sobre El Salvador, Taberna y otros lugares (Premio Casa de Las Américas 1969), Poemas clandestinos (El Salvador, 1975), Historias prohibidas del pulgarcito (México, 1975) y Un libro rojo para Lenin (Managua, 1986). Muchos de estos textos circularon en forma clandestina en El Salvador durante los años sesenta y setenta.

Además de haber rescatado a través del testimonio de Miguel Mármol el papel de Farabundo Martí y el heroico primer Partido Comunista de El Salvador en la insurrección masacrada de 1932, Roque Dalton, de la mano del ejemplo del Che Guevara y Fidel Castro, se esforzó por rescatar la dimensión revolucionaria del marxismo latinoamericano, por entonces diluida en los partidos comunistas oficiales. Para ello, por ejemplo, escribió Un libro rojo para Lenin donde combina – descentrando los géneros literarios habituales- la poesía satírica y política, con la reproducción de textos clásicos del marxismo.

Rompiendo con el Partido Comunista de su país, se integra a las primeras organizaciones que propugnan la lucha armada por el socialismo, como por ejemplo el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). En forma trágica, una de las corrientes internas de esta organización lo asesina por sus desavenencias, acusándolo, absurdamente, de ser agente de la CIA. El máximo responsable de ese cruel y bochornoso asesinato hoy en día es un tímido socialdemócrata. A pesar de eso, nuevas generaciones de jóvenes salvadoreños y latinoamericanos siguen inspirándose en su poesía, en sus libros de prosa política y en su ejemplo de vida.

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