PRESENTACIÓN DE LA OBRA

"Mándeme usted de un modo u otro una imprenta que es tan útil como los pertrechos", escribía Bolívar a Peñalver, que con ese propósito se encontraba en Trinidad en Septiembre de 1817. En Octubre la imprenta ya estaba en Angostura y el 27 de Junio de 1818 salía a la calle el "Correo del Orinoco", impreso en una lamentable máquina movida a brazo y con cuatro páginas impresas en papel de hilo, gracias al cual se ha conservado para la posteridad. Su editor, el capitán Andrés Roderick proyectó un formato de 31 centímetros de alto por 32 de ancho por dos columnas hasta el número 11 del 5 de Septiembre. A partir del número 12 se ensanchó el semanario a 36 por 24 y a tres columnas hasta su fin, el número 128, que aparece el 23 de Marzo de 1822. La dirección de los primeros 12 números del Semanario estuvo a cargo de Francisco Antonio Zea, quien fue reemplazado por Juan Germán Roscio a quien sucedieron en el cargo, Carlos Soublette, José Rafael Revenga etc.

El semanario, que aparecía los Sábados, traía artículos en Francés e Inglés, e informaba a las naciones de los logros militares y políticos de la construcción de la República de Colombia. El Correo opone a la Gaceta de Caracas las informaciones sobre los logros realistas, sirve de instrumento en las relaciones internacionales, publica la vida y obra de los héroes de la Revolución, poemas, cuentos, novelas por entregas, decretos del ejecutivo, las proclamas de Bolívar, y notas de colaboradores extranjeros que servían a la cohesión del ejercito, y toda clase de informaciones sobre la construcción del Estado, la organización de la guerra.


Cronología de "El Correo"

(Hacia mediados de 1817), Bolívar encarece a Fernando Peñalver, Intendente General de ejercito Libertador, la consecución de una imprenta "Mándeme usted la imprenta que es tan importante como los pertrechos".

Octubre 1817. A bordo de la goleta "María", José Miguel Ustariz trajo a Angostura desde Jamaica un pequeño taller tipográfico comprado en $2.200. Se embarcaron en la misma goleta, como parte de pago, 25 mulas a $45.00 cada una. Las entregó Vicente Lecuna, Tesorero Nacional.

27 de Julio de 1888. aparición del "Correo del Orinoco" en Angostura, capital de la Provincia de Guyana (Venezuela). Su primer artículo es un boletín del Estado mayor del Ejército Libertador de Venezuela firmado por Francisco de Paula Santander. El director de la publicación es Francisco Antonio Zea. Se advierte que, atendiendo la orden de Bolívar de multiplicar los establecimientos tipográficos, se ha determinado instruir tres jóvenes en el arte de la imprenta. Entre los candidatos al oficio, se dará preferencia a los que sepan leer y escribir más correctamente. Los elegidos serán mantenidos por cuenta del Estado.

8 de agosto de 1818. Primera edición bilingüe de "El Correo" con la publicación en castellano e inglés de El Derrotero para la Navegación en el Orinoco, a objeto de facilitar la llegada hasta Angostura de las naves extranjeras aliadas.

10 de Octubre de 1818. Enfermedad del impresor Andrés Roderick y momentanea suspensión del periódico. Zea se ve precisado a ausentarse del país en misión especial, declarando al partir, que se complacerá siempre de haber sido el primer público del Orinoco "en donde la existencia sola de una imprenta puede mirarse como uno de los fenómenos de la libertad naciente". Lo sustituye el abogado Juán Germán Roscio, a quien sucederán en el cargo Carlos Soublette, Manuel Palacio Fajardo y Rafael Revenga, cuyas labores se distribuyen entre redactar, dirigir y administrar. A partir de esta fecha, correspondiente al Número 12 de "El Correo" aparecerá en tres columnas.

Se anuncia que las suscripciones de "El Correo" pueden hacerse en la imprenta o en la casa de la capitanía del puerto, a razón de un peso corriente (adelantado) por cada mes para esa capital; y de treinta reales por tres meses para las provincias, dando la dirección para remitirlo postalmente. Las suscripciones en Angostura se enviarán a casa antes de darlo al público. Los anuncios deben entregarse a más tardar la víspera de su publicación, en la imprenta o en la casa del ciudadano Corniels, inmediata al parque de artillería.

El Gobierno patriota de Angostura vincula dos ayudantes de tipografía llegados en las legiones extranjeras. Uno de ellos, William Burrel Stewart, llegará a ser el futuro impresor.

20 de enero de 1919. Se empieza a publicar, por entregas, el célebre discurso de Bolívar ante el Congreso de Angostura. Luego el discurso se publicará en separatas traducidas al inglés y francés.

20 de marzo de 1919. Se anuncia que por falta de estenógrafo no ha sido posible publicar los debates del Congreso de Angostura, que abarca asuntos como la deuda nacional, la libertad de los esclavos y el proyecto de Constitución, entre otros

19 de octubre de 1819. "Gaceta Extraordinaria de Guyana", impresa por Roderick en castellano e inglés para anunciar el triunfo de Boyacá.

18 de marzo de 1920. Se informa que el contenido correspondiente el ejemplar número 55 ha debido suspenderse varias veces, para dar cabida a la revolución del Riego en España. Se anuncia que en la imprenta de "El Correo" están a la venta los ejemplares de la Constitución política del Estado de Venezuela.....

31 de marzo de 1821. Correo Extraordinario del Orinoco anunciando la entrada del Libertador a Caracas.

25 de julio de 1821. Edición extraordinaria en inglés, francés y español dando noticia de la victoria de Carabobo

30 de Octubre de 1821. Edición extraordinaria con la noticia de la rendición de Cumaná.

22 de marzo de 1822, se publica el número 128 de "El Correo", último numero en aparecer.

CARACTERÍSTICAS DE LA EDICIÓN

Edición facsimilar
Número de ejemplares: 1.000
Tamaño: 34 x 24
Número de páginas: 600
Papel interior: Propalibros beige 70 gramos
Impresión: Una tinta
Papel carátula: Carton aleman 2mm estampado.
Guardas Propalibros 150 Gr. impreso 1x1
Encuadernación Lomo redondo, tapa hilo
Impresión solapa: Duo Tono o policromía

Editor: Gerardo Rivas Moreno

 

Edición extraordinaria de "El Correo del Orinoco"

Gaceta Extraordinaria de Guayana
Del domingo 19 de septiembre de 1819 - 9o.


Acaba de recibirse correspondencia de la Capital de la Nueva Granada, tan importante que exige Gaceta Extraordinaria.

De los Boletines que en ella insertamos el del Núm. 4 está impreso en la misma capital: y lo hubieran sido los demás, si no hubiese instado la salida del Correo, y si la Prensa libertada del yugo tiránico, no hubiese tenido en aquellos momentos otras muchas atenciones.

Cualquier persona instruida en los tipos, caracteres, papel, y tinta de la Imprenta de aquella Capital, no necesita otra prueba de su libertad que la simple vista de las manillas en que ha venido impreso y multiplicado el Boletín No. 4. - Sin recurrir a los Partes Oficiales, ni a multitud de catas particulares de Santafé de Bogotá, queda persuadido de que la Provincia de Cundinamarca ha deseado ser hollada y profanada por los satélites y sanguijuelas del Tirano.

Estado Mayor General

Boletín del Ejército Libertador de la Nueva Granada (No. 3.)

Volvió el enemigo al Pueblo de Paipa después del suceso de las alturas de Vargas, y el ejército ocupó nuevamente su posición de los Corrales de Bonza. El día 3, S.E. con el objeto de reconocer la posición y fuerza del enemigo, ordenó un movimiento con las tropas sobre sus puestos avanzados.- Nuestra Caballería arrolló completamente la que el enemigo en número de 100 hombres tenía situada en los Molinos de Bonza.

El ejército Español evacuó precipitadamente la Población, y tomó posición en una altura que está en la confluencia de caminos de Tunja y el Socorro. Continuamos la marcha hasta el mismo Pueblo, y por la noche pasamos el Puente de Paipa, y campamos en la orilla derecha del Río Sogamoso.

El día 4, permanecieron los cuerpos en sus respectivos campos sin que el enemigo intentase el menor movimiento. Por la tarde toda nuestra infantería repasó el puente, y a las 8 de la noche contramarchó, y el Ejército se dirigió a la ciudad de Tunja por el camino de Toca, dejando el enemigo a la espalda. A las 9 de la mañana del 5 entró en el Pueblo de Cibatá, habiendo marchado seis leguas, y a las 11 S.E. con la caballería ocupó la ciudad, haciendo prisionera a su guarnición, y no cayó en nuestro poder el Gobernador de la Provincia D. Juan Loño con el 3o. Batallón de Numancia, porque aquella madrugada había marchado a incorporarse al Ejército, conduciendo tres piezas de artillería. A las dos de la tarde se reunieron todas las tropas de Tunja.-

El enemigo, que no pudo observar nuestro movimiento hasta el amanecer del 5, se puso en marcha sobre la ciudad por el camino principal de Paipa, y en el llano de la Paja hizo alto a las 5 de la tarde, a la vista de un destacamento de Dragones, que después de la ocupación de la ciudad se destinó a observarlo.-

A las 8 de la noche continuó el enemigo su movimiento por el Páramo de Cómbita, y el 6 a las 9 de la mañana entró en el Pueblo de Motavita, legua y media de Tunja.- Nuestros Dragones marcharon toda la noche, molestando su retaguardia, y le hicieron multitud de prisioneros.

La ocupación de la ciudad ha puesto en nuestro poder 600 fusiles, un almacén de vestuarios y paños, los hospitales, botiquines, maestranza, y cuanto poseía el enemigo.

El Ejército ha reemplazado sus bajas y se ha repuesto de sus fatigas- ha aumentado su entusiasmo con el de los habitantes de esta ciudad que lo recibieron con un júbilo inexplicable, y sin embargo de que el enemigo ha reunido algunos cuerpos de infantería después de la Batalla del Pantano de Vargas, estamos casi ciertos de la victoria.

Cuartel General en Jefe, Tunja 6 de Agosto de 1819. 9o. - El General Jefe de Estado Mayor General. - Carlos Soublette.

Estado Mayor General

Del Ejército Libertador de la Nueva Granada (No 4)

Batalla de Boyacá

Al amanecer del día de ayer dieron parte los cuerpos avanzados de que el enemigo estaba en marcha por el camino de Samacá; el Ejército se puso sobre las armas, y luego que se reconoció que su intención era pasar el Puente de Boyacá para abrir sus comunicaciones directas, y ponerse en contacto con la capital, marcó por el camino principal para impedírselo, o forzarlo a admitir la batalla.

A las dos de la tarde la Primera División enemiga llegaba al puente, cuando se dejó ver nuestra descubierta de caballería. El enemigo que no había podido aún descubrir nuestras fuerzas, y que creyó que lo que se le oponía era un cuerpo de observación, lo hizo atacar con sus Cazadores, para alejarlo del camino, mientras que el cuerpo del Ejército seguía su movimiento. Nuestras Divisiones aceleraron la marcha, y con gran sorpresa del enemigo se presentó toda la infantería en columna sobre una altura que dominaba su posición. La vanguardia enemiga había subido una parte del camino persiguiendo nuestra descubierta, y el resto del Ejército estaba en el bajo a un cuarto de legua del puente, y presentando una fuerza de 3000 hombres.

El batallón de Cazadores de nuestra vanguardia desplegó una compañía en guerrilla, y con las demás en columna atacó a los Cazadores enemigos, y los obligó a retirarse precipitadamente hasta un paredón, de donde fueron también desalojados; pasaron el puente y tomaron posiciones del otro lado; entre tanto nuestra infantería descendía, y la caballería marchaba por el camino.

El enemigo intentó un movimiento por su derecha, y se le opusieron los Rifles y la Compañía Inglesa. Los batallones primero de Barcelona, y bravo de Paez, con el escuadrón de caballería del Llano arriba marcharon por el campo. El batallón de Línea de Nueva Granada, y los Guías de retaguardia se reunieron al batallón de Cazadores y formaban la izquierda. La columna de Tunja y la del Socorro quedaron en reserva.

En el momento se empeñó la acción en todos los puntos de la línea. El Señor General Anzoátegui dirigía las operaciones del centro y de la derecha: hizo atacar un batallón, que el enemigo había desplegado en guerrilla en una cañada, y lo obligó a retirarse al cuerpo del Ejército, que en columna sobre una altura con tres piezas de artillería al centro, y dos cuerpos de caballería a los costados aguardó el ataque. Las tropas del centro, despreciando los fuegos que hacían algunos cuerpos enemigos situados sobre su flanco izquierdo, atacaron la fuerza principal. El enemigo hacía un fuego terrible; pero nuestras tropas con movimientos los más audaces y ejecutados con la más estricta disciplina envolvieron todos los cuerpos enemigos. E escuadrón de caballería del Llano-arriba cargó con su acostumbrado valor y desde aquel momento todos los esfuerzos del General Español, fueron infructuosos: perdió su posición. La compañía de Granaderos a caballo toda de Españoles, fue la primera que cobardemente abandonó el campo de batalla. La infantería trató de rehacerse en otra altura, y fue inmediatamente destruida. Un cuerpo de caballería que estaba en reserva aguardó la nuestra con lanzas caladas, y fue despedazado a lanzazos; y todo el ejército Español en completa derrota, y cercado por todas partes después de sufrir una grande mortandad, rindió sus armas y se entregó prisionero. - Casi simultáneamente el Señor General Santander que dirigía las operaciones de la izquierda, y en la vanguardia enemiga, a la que sólo le había opuesto sus Cazadores, cargó con unas compañías del batallón de línea, y los Guías de retaguardia, pasó el puente y completó la victoria.

Todo el ejército enemigo quedó en nuestro poder; fue prisionero el General Barrero, Comandante General del Ejército de Nueva Granada, a quien tomó en el campo de batalla el soldado del primero de Rifles, Pedro Martínez; fue prisionero su segundo el Coronel Jiménez, casi todos los Comandantes y Mayores de los cuerpos, multitud de subalternos, y más de 1600 soldados: todo su armamento, municiones, artillería, caballería, &c. apenas se han salvado 50 hombres entre ellos algunos Jefes, y Oficiales de caballería, que huyeron antes de decidirse la acción.

El General Santander con la vanguardia y los Guías de Retaguardia siguió en el mismo acto de persecución de los dispersos hasta este sitio; y el General Anzoátegui con el resto del ejército permaneció toda la noche en el mismo campo.

No son calculables las ventajas que ha obtenido la República con la gloriosa victoria obtenida ayer. Jamás nuestras tropas habían triunfado de un modo más decisivo, y pocas veces habían combatido contra tropas tan disciplinadas, y tan bien mandadas.

Nada es comparable a la intrepidez con que el Señor General Anzoátegui a la cabeza de dos batallones y un escuadrón de caballería atacó y rindió el cuerpo principal del enemigo. A él se debe en gran parte la victoria. El General Santander dirigió sus movimientos con acierto y firmeza. Los batallones bravo de Páez, y primero de Barcelona, y el escuadrón, el Llano Arriba combatieron con su valor asombroso. Las columnas de Tunja y del Socorro se reunieron a la derecha al decidirse la batalla. En suma, su Excelencia ha quedado altamente satisfecho de la conducta de todos los jefes, oficiales y soldados del Ejército Libertador de esta memorable jornada.

Nuestra pérdida ha consistido en 13 muertos y 53 heridos; entre los primeros el Teniente de Caballería N. Pérez, y el R. P. Fr. Miguel Díaz, Capellán de vanguardia; - y entre los segundos el Sargento-Mayor José Rafael Heras, el Capitán Jhonston, y el teniente Rivero.

Cuartel General en Jefe en Venta Quemada a 8 de agosto de 1819. - El General en Jefe Carlos Soublette.

Estado Mayor General

Boletín

Del Ejército Libertador de la Nueva Granada

(No. 5)

El Teniente Coronel Mujica, con los cuerpos de Guías y Dragones, continuó la persecución del enemigo el 8 al amanecer; a las 11 siguió S.E. con el escuadrón del Llano Arriba, y se le reunió en Chocontá. El 9 marchó toda la infantería. El 10, al llegar S.E. al puente del Común, recibió avisos de la Capital, de que el Virrey, la Audiencia, con la guardia de honor, y el regimiento de cazadores de Aragón, y todos los Empleados civiles y militares la habían abandonado en la mañana del 9, dejándola en una espantosa anarquía. S.E. apresuró la marcha, y entró el mismo día en la Capital entre las aclamaciones de un numeroso Pueblo, que no sabía cómo expresar su contento - un Pueblo, que después de tres años de la más cruel opresión, se vio libre casi de improviso, y dudaba de su inmensa dicha. Las plazas y las calles se llenaron de gente: - todos querían ver a S.E. el Presidente, para convencerse de la realidad.

El Virrey Sámano se ha dirigido a Honda, y Calzada sigue por la parte del sur; toda la caballería y los cuerpos de retaguardia lo persiguen por todas partes, y hay fundamento para esperar que nadie escape.

El Ejército Libertador ha llegado al término que se propuso al emprender la campaña.

A los 75 días de marcha desde el Pueblo de Mantecal, Provincia de Barinas, entro S.E. en la Capital del Nuevo Reino, habiendo superado trabajos y dificultades mayores, que las que se previeron al resolver esta grande operación, y habiendo destruido un ejército tres veces más fuerte que el que invadía.

La precipitación con que el Virrey y sus satélites huyeron al primer anuncia de la batalla de Boyacá no le permitió salvar nada de los intereses públicos. En la Casa de la Moneda hemos encontrado más de medio millón de pesos en metálico; y en todos los demás Almacenes y depósito, cuanto puede necesitarse para armar y equipar completamente a un numeroso ejército. Puede decirse que la libertad de la Nueva Granada ha asegurado de un modo infalible la de toda la América del Sur, y que el año 19 será el término de la guerra, que con tanto horror de la humanidad nos hace la España desde el año diez.

Cuartel General en Jefe, en Santafé a 11 de Agosto de 1819. 9o. - El General Jefe del Estado Mayor General - Carlos Soublette.

Estado Mayor General

Cuartel General en Jefe en Santafé a 12 de Agosto de 1819. 9o.

Continuó el Ejército sus operaciones el 3 del corriente, y el 10 entró S.E. en esta Capital.

Los Boletines 3, 4 y 5 presentarán a V.S. los detalles e movimientos los más audaces y más gloriosos para las Armas de la República que al liberar a la Nueva Granada parece que han fijado de un modo evidente la suerte de ambos Estados.

Nada sería más interesante que V.S. y para todo el Ejército de Venezuela, que el ver circunstanciadamente todo lo ocurrido en esta campaña nuestra desde Mantecal; todas las dificultades que se han superado - todos los males que ha sufrido el Ejército; pues, parece que el país, el clima, y todo se habían concitado para destruirnos sin que se presentasen las fuerzas enemigas; pero, no siendo posible en este momento, al paso que es interesantísimo despachar la correspondencia, ofrezco a V.S. remitir el histórico de todas las Divisiones en la primera ocasión.

Anuncie V.S. en la Orden General la gloria de nuestras Armas, y con noticia del Señor General en Jefe de ese Ejército hasta celebrar nuestros Triunfos en todos los puntos que ocupe y muy particularmente en el Cuartel general, en donde se harán todas las demostraciones que le dicte a V.S. su celo e interés por el brillo de nuestras armas.

Dios Guarde a V.S. muchos años.

Carlos Soublette.

Señor General, Jefe del Estado Mayor General del Ejército de Oriente.

Las Armas de la República han triunfado en todo el Reino de la Nueva Granada, y la Capital de Santafé es hoy el cuartel general del Excmo. Señor Presidente de Venezuela.

Desde allí da parte S.E. al Supremo Gobierno con el siguiente oficio:

"Cuartel General de Santafé a 14 de Agosto de 1819

"Simón Bolívar, Presidente de la República, Capitán-General de los ejércitos de Venezuela y los de la Nueva Granada, &c. &c. &c.

"Al Excmo. Señor Vice-Presidente de la República:

"Desde que concebí el proyecto de adelantar mis marchas a lo interior de este Reino, conocí que un temor alarmante debía poner en acción todos los recursos de los mandatarios Españoles. En efecto esta idea apoyada sobre la experiencia de mis observaciones, la confirmé más cuando por los estados que se le aprendieron al Virrey D. Juan Sámano, hallé que una fuerza superior, bien organizada y puesta en disciplina, era el muro en que se intentaba que viniese a estrellarse el valiente Ejército Libertador.

"Yo calculaba sin embargo que la imagen de tantos males con que estos Pueblos habían sido y aun eran afligidos, habría preparado el espíritu de ellos para abrazar con gusto a sus Heroicos Defensores. Y a la verdad, apenas di mis primeros pasos de este lado de la Cordillera que divide el Llano de los terrenos quebrados, limítrofes con la Provincia de Casanare, cuando oí resonar delante de mi las bendiciones de unos hombres que esperaban mis Armas con todo el entusiasmo de la Libertad, como un remedio a las calamidades e infortunios que les habían llevado hasta el último grado de la exasperación.

"Un Jefe experto al frente de un Ejército de cuatro o cinco mil guerreros, es lo primero que se me presenta en el campo de batalla. -

"La disciplina de sus tropas, su buena organización, las ventajosas posiciones que ocupaba y la multitud de recursos que oportunamente se habían proporcionado, me hizo creer que esta empresa solo era propia de la intrepidez y denuedo de las Armas de la República.

"La jornada de Bajada, la más completa victoria que acabo de obtener, ha decidido la suerte de estos habitantes; y después de haber destruido hasta en sus elementos el Ejército del Rey, he volado a esta Capital, por entre las multitudes de hombres que a la porfía nos prodigaban las expresiones de la más tierna gratitud; y precipitándose entre las partidas dispersas de los enemigos, no hacían caso de su propia indefensión por cooperar activamente a su absoluto exterminio, tomando las armas y haciendo un gran número de prisioneros. Los por menores de este triunfo los hallará V. E. consignados en los impresos que remito adjuntos.

"No poco se ha conmovido mi sensibilidad al llegar a esta Capital de la Nueva Granada, en donde todavía se ven marcadas la depredación y la crueldad de los prosélitos de la Península.

"El Virrey Sámano, unido a todos los Empleados, a la mayor parte de los Españoles y la resto de las fuerzas que le quedó, salió precipitadamente de fugitivo a la primera noticia que tuvo de la última victoria, y antes de mi llegada a esta Capital, hice marchar algunas Divisiones hacia el Sur y Occidente de ella, que es la ruta que han tomado, con la fundada esperanza de aprehenderlos a ellos, y a una numerosa emigración.

"A pesar de la devastación general que la sufrido este Reino, la República puede contar con Un millón de Pesos en metálico, fuera de la cuantiosa Suma que producirán las Propiedades de los Opresores y mal-contentos fugitivos.

"Yo trabajo con actividad en el arreglo de su economía interior, y las bellas disposiciones de estos Pueblos en donde apenas se cuenta un enemigo, me hacen presentir que el poder de los Tiranos quedará confundido en la nada.

"Reciba V.E. y toda la República mis tiernas felicitaciones, y los sinceros votos del Ilustre Pueblo Granadino, que sólo aspira a una felicidad común; dignándose igualmente presentar los triunfos de las armas de mi mando al Supremo Congreso como un tributo de mi deber. - Dios guarde a V.E. muchos años.

"Bolívar."


La consecuencia de tan gran Victoria será la pacificación general de Venezuela a que nunca más que ahora deben concurrir todos sus hijos a ejemplo de los virtuosos e ilustres Granadinos. -

¡Reúnanse en la Capital del Estado los votos de reconocimientos al Dios de las Batallas, y háganse todas las demostraciones de júbilo en tres días consecutivos!

Ministerio del Interior y la Guerra, Angostura Septiembre 19 de 1819.

El Ministro

Diego B. Urbaneja

A los Señores Gobernadores y Jefes de las Provincias libres de Venezuela.

Angostura 19 de Septiembre de 1819. 9o.

Luego que el Gobierno recibió la plausible correspondencia de Santafé, pasó en acción todos los medios de su celebridad. En medio de las aclamaciones públicas, y de un concurso numeroso, se proclamó el Parte Oficial en varios lugares de la Ciudad, al frente de toda la guarnición, con música y banderas desplegadas: el estruendo de la Artillería, las descargas de la Infantería, y el repique de campanas, anunciaban la importancia del asunto todo era regocijo - todas vías el Ejército Libertador de la Nueva Granada. ¡Albricias, víctimas Granadinas del atroz despotismo de España! - ¡Caiga sobre la cabeza del Tirano y sus Verdugos el mismo cuchillo que derramó tanta sangre inocente en el suelo que vio nacer a los Tores, a los Caldas, a los Torices, y tantos otros varones ilustres!-

¡Sea para siempre cimentado la unión el más inestimable premio de sus Libertadores!

"Correo del Orinoco" Edición Facsimilar, Gerardo Rivas Moreno. Editor, Bogotá 1999, Pág. 157, edición extraordinaria.
Es copia.

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